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Los rusos dan el último adiós a Solzhenitsin bajo el diluvio

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Rusos de todas las edades desafiaron hoy la incesante lluvia que cayó sobre Moscú para dar el último adiós al escritor Alexandr Solzhenitsin, quien denunció en sus obras las miserias y horrores del totalitarismo soviético.

"Solzhenitsin fue para el siglo XX lo que Dostoyevski y Tolstói para el XIX. Su misión vital fue acabar con el comunismo", señaló a Efe Víctor Zhívov, filólogo y amigo del escritor, que falleció el domingo en Moscú de insuficiencia cardíaca.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, fue uno de los primeros en acudir a la capilla ardiente situada en la Academia de Ciencias de Rusia de Moscú.

Putin, que calificó la disolución de la URSS como "la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX", depositó un ramo de rosas rojas a los pies del féretro donde yacía el cuerpo de Solzhenitsin y se acercó a la viuda, Natalia, para darle el pésame.

La viuda del autor de "Archipiélago GULAG", sus dos hijos y sus nietos recibieron estoicamente durante varias horas las condolencias de decenas de representantes de la política y la cultura rusas y también de ciudadanos de a pie.

El ex presidente soviético Mijáil Gorbachov, durante cuyo mandato a Solzhenitsin se le restituyó la ciudadanía soviética, también se personó en la Academia, al igual que el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov.

Pese a la lluvia torrencial, miles de moscovitas no desaprovecharon la oportunidad de rendir un último homenaje a Solzhenitsin, premio Nobel de Literatura en 1970, cuatro años antes de ser deportado por las autoridades soviéticas.

Los creyentes se arrodillaban y se persignaban ante el escritor, otros incluso portaban en silencio velas encendidas y alguno no pudo contener las lágrimas.

En su mayoría, los que acudieron a la capilla ardiente eran personas de edad avanzada, pero también había jóvenes y estudiantes universitarios.

"He leído varios de sus libros. Me han impactado mucho, por eso he venido", señaló Olga, de 19 años.

La sala fúnebre de la Academia de Ciencias estaba presidida por una gran fotografía en blanco y negro del finado, cuyo cuerpo fue literalmente cubierto de rosas y crisantemos blancos hasta la cintura.

"Hizo mucho por nuestro país. Le debemos la libertad. Tuvo un trágico destino. Su muerte representa el fin de una época", comentó Vladímir, de 68 años.

Cuatro soldados escoltaron durante toda la ceremonia de despedida el ataúd, que estaba flanqueado por la bandera de Rusia, país al que Solzhenitsin regresó en 1994.

Zhívov añadió que es un "milagro" que Solzhenitsin viviera 89 años, ya que estuvo a punto de morir en varias ocasiones: en la Segunda Guerra Mundial; cuando fue recluido en un campo de trabajo y cuando contrajo el cáncer en los años 50.

"Más que un escritor, era un ideólogo, un pensador, un activista. Aún recuerdo la conmoción que me causaron sus libros cuando los leí de manera clandestina", apuntó.

Por su parte, el diputado Artur Chilingárov apuntó que Solzhenitsin merece "el mayor de los respetos", pero que su obra y su pensamiento también contaron con muchos detractores.

"Solzhenitsin siempre amó a su patria, a pesar de lo que le hizo sufrir. Su muerte es una gran pérdida para Rusia y para el mundo", dijo.

El cineasta Stanislav Govorujin lamentó que las autoridades no hubieran declarado luto nacional por la muerte de Solzhenitsin, "una figura de talla mundial".

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, que se encuentra de vacaciones, no acudió a la capilla ardiente, aunque tiene previsto asistir mañana, miércoles, al entierro, que tendrá lugar en el cementerio del histórico monasterio Donskói de Moscú.

Los restos del escritor serán trasladados esta noche al monasterio, donde mañana recibirán sepultura tras un servicio religioso que oficiará el arzobispo Alexi, vicario del Patriarca ortodoxo ruso, Alejo II.

El entierro comenzará tras la misa, en torno a las 12.30 hora de Moscú (08.30 GMT), según anunció el Patriarcado, citado por las agencias rusas.

El cementerio del monasterio de Donskói alberga los restos de destacadas personalidades rusas, y Solzhenitsin recibirá sepultura al lado de la tumba del famoso historiador ruso Vasili Kliuchevski (1841-1911).

El escritor mismo eligió ese lugar hace ya cinco años y el Patriarca ruso bendijo la concesión del sitio donde será enterrado.