Publicado: 04.03.2014 13:50 |Actualizado: 04.03.2014 13:50

Sabadell calcula que el crédito no crecerá hasta 2016

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El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, ha afirmado que "el crédito no va a crecer en próximos tiempos, sobre todo porque hay una ausencia de demanda de crédito de las familias, durante este año, probablemente el que viene y ya veremos si 2016", y prevé que "crezca muy moderadamente este año y el que viene" en el caso de empresas. En un coloquio con clientes al que han asistido el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y numerosos representantes empresariales de la Comunitat Valenciana, ha indicado que están "en camino de la normalización de la actividad crediticia" pero "la producción nueva de hipotecas es inferior sustancialmente en el conjunto del sistema financiero al pago de las cuotas que vencen y, por tanto, el conjunto del crédito de las familias baja".

Oliu ha enmarcado las críticas de que "no fluye el crédito" en un contexto en que "la mitad del sistema colapsó" y "no daba créditos", junto a la "cerrazón" de mercados exteriores, y ha destacado que ahora "están abiertos" y "ha habido un acopio de liquidez muy importante por parte de bancos", mientras que "las cajas que sobrevivieron como podían durante cinco o seis años sin dar ni un crédito ya están reestructuradas, integradas en entidades más solventes o recapitalizadas por el sector público". "Por tanto, la normalización por parte de la oferta esta ahí", ha recalcado.

Entre los "problemas significativos a la hora de valorar la situación económica actual y las estrategias de futuro", ha destacado el "paro estructural" derivado de la reducción del tamaño del sector de la construcción y la "mucha gente que procede de este sector, que nunca más se va a recuperar", al igual que la promoción inmobiliaria. En el coloquio, ha indicado que "el pleno empleo está muy lejos y unos pocos crecimientos de PIB son capaces de generar empleo" y, en este sentido, reclama "políticas muy específicamente de creación de empleo y dedicadas a una emigración en condiciones".

Preguntado por la ley que prepara el Gobierno para convertir deuda en capital, opina que "puede ser un mal menor y, por lo tanto, bueno para todos, para el tejido empresarial y para los bancos", aunque "depende de cómo funcione" y de "encontrar una solución que incentive a que los bancos puedan hacerlo en casos concretos, en los que ayude a poner en buena situación el resto de la deuda del banco".

Oliú no prevé "grandes sorpresas" en los próximos stress test a las entidades financieras ni tampoco mayor concentración bancaria "a corto plazo", a lo que agrega que "a dos o tres años, Dios dirá".

En cuanto a la preocupación por la situación de Catalunya, ha reiterado que a él no le preocupa porque ve "pequeña" la posibilidad de una evolución perjudicial para la economía, pero sí "la deriva que está tomando", aunque confía en las instituciones, en los políticos y en su capacidad de lograr "acuerdos que encaucen el proceso", en la línea de la entidad de "hacer un proyecto común", sin "separaciones".