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Saborea el Duero de la cepa a la copa

El grupo Matarromera ofrece rutas enoturísticas, catas organizadas y visitas a sus bodegas para disfrutar al máximo del vino sin preocupaciones

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Rompiendo la aridez de la meseta castellana, el río Duero cruza el horizonte desde su nacimiento en Soria hasta su salto a la frontera portuguesa por Salamanca. Entre medias deja a sus orillas un vergel del que nacen los viñedos que generan uno de los vinos más famosos del mundo.

Caminar entre los terruños, palpar los racimos antes de ser cortados, romper la uva en la boca, catar los caldos tintos, blancos y rosados, aprender su proceso de elaboración, deleitarse de una comida tradicional maridada y dejarse hipnotizar por el arte que esconden iglesias, castillos y monasterios.

Eso es lo que propone el grupo bodeguero Matarromera con sus rutas enoturísticas. Unas jornadas en las que el turista podrá acercarse un poco más al mundo vinícola sin el inconveniente de tener que privarse de disfrutar de un buen vino.

El grupo cuenta con bodegas en las cuatro denominaciones de origen del Duero. En la Ribera del Duero posee la que da nombre al grupo Matarromera, el centro de interpretación vitivinícola Emina y Renacimiento, que produce el vino Rento. En la denominación de Rueda cuenta con la bodega Emina Rueda, la bodega Valdelosfrailes produce rosado de denominación de Cigales y ya en Toro (Zamora) se encuentra la bodega Cyan.

Se ofertan dos rutas distintas con la comodidad de viajar en una furgoneta de ocho plazas con chófer y guía, sin más preocupación que disfrutar de una jornada enológica en todos sus sentidos. En ambas se sale y se regresa desde la estación del AVE de Campo Grande en Valladolid.

La primera de ellas se adentra en el ‘Anillo del Duero'. La organización acude a buscar a los participantes a los lugares donde estén alojados para arrancar la visita en los viñedos y en la bodega Valdelosfrailes, se para en Cubillas de Santa Marta y se continúa hasta la bodega Matarromera, donde se catarán varios vinos. Para reponer fuerzas se ofrece una comida maridada en el restaurante de La Espadaña de San Bernardo, pegado al centro Emina, a dos kilómetros de Valbuena de Duero. Después de comer toca la visita preceptiva a las instalaciones del museo y al Jardín de Variedades de uva de Emina. Por último, para cultivar la mente se visita el Monasterio Cisterciense de Santa María de Valbuena y se regresa a Valladolid. Su precio es de 160 euros por persona.

Los que lo deseen pueden alojarse en el Hotel Rural Emina, propiedad del grupo y situado en Valbuena de Duero. De reciente inauguración, tiene capacidad para 30 personas y cuenta con dos edificios. Uno más tradicional y otro de estilo moderno. Ambos se pueden reservar por habitaciones o el edificio completo. Ideales para disfrutar en pareja, en familia, organizar despedidas de soltero/a o cualquier otra celebración en un entorno rural castellano entre viñedos y barricas.

La segunda ruta que se propone invita a descubrir 'el Duero más desconocido'. También arranca desde Valladolid y se dirige hacia la zona oeste. Se inicia visitando Medina del Campo, donde se encuentra la bodega Emina Medina y se catarán uvas blancas y vinos de Rueda para después visitar la bodega. De ahí, la ruta se traslada a Toro, en Zamora, para deslumbrarse con su colegiata y llenar el estómago con un almuerzo castellano. Por la tarde, se alcanza la bodega Cyan, pasado Valdefinjas, para conocer sus instalaciones y realizar una cata. Y se regresa al punto de partida. Su precio es de 150 euros por persona.

Pero los amantes de los vinos tienen muchas más opciones para conocer las últimas técnicas de fabricación, descubrir los avances en I+D+i o simplemente afinar sus papilas para saber distinguir entre un vino y otro. Para ello el grupo Matarromera también ofrece experiencias de turismo enológico como cursos de iniciación a la cata, catas horizontales, catas a ciegas e incluso cursos especializados para empresas.

El Grupo Matarromera también se ha atrevido con un mundo todavía inexplorado como es el del vino sin alcohol. A principios de verano lanzó el vino Eminazero, la primera bebida del mundo procedente de vino con 0% de alcohol y 0 calorías, en sus variedades de Tinto, Blanco, Rosé y Espumoso. También comercializa el EminaSin, un vino con 0,5% de alcohol.

Siete años de trabajo, una planta dedicada en exclusiva a su elaboración y siete millones de euros de inversión han supuesto el lanzamiento de una bebida que promete cubrir un hueco tanto en el mercado nacional como internacional.

El proceso de elaboración consta de tres fases: desaromatización, desalcoholización y reconstitución organoléptica. Lo que conlleva horas de trabajo en la laboratorio de I+D+i. Se trata de coger cualquier vino elaborado y quitarle el alcohol sin que pierda ni su sabor ni sus propiedades características como el antienvejecimiento o la prevención de enfermedades cardiovasculares o arteriales.

Este tipo de vino pretende abarcar un amplio abanico de consumidores, entre los que destacan aquellos que salen a comer o cenar y deben conducir, comunidades en las que está prohibido el alcohol como es el caso de la islámica, jóvenes, deportistas o los que padecen cualquier tipo de enfermedad incompatible con la ingesta alcohólica. Por ello, Matarromera quiere comercializar este vino 0,0 tanto en botella convencional como en lata de refresco, que facilita su consumo en cualquier parte.