Publicado: 20.11.2013 11:45 |Actualizado: 20.11.2013 11:45

El sacerdote José María Gil Tamayo, nuevo secretario general de los obispos

Ha obtenido 48 votos a favor. Hasta ahora ejercía de párroco en Badajoz. Licenciado en teología y periodismo, hizo de portavoz del Vaticano ante los medios españoles en la elección del papa Francisco. Es consejero

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El sacerdote José María Gil Tamayo se ha convertido este miércoles en el nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal Española para los próximos cinco años, en sustitución del obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino. Todavía queda por conocer si también ejercerá como portavoz de los obispos.

Dentro de la terna propuesta por la Comisión Permanente a la Asamblea Plenaria también estaban los dos contrincantes de Tamayo por hacerse con el poderoso cargo: el obispo de Guadix-Baza (Granada), Ginés García Beltrán, y el obispo auxiliar de Madrid, César Franco. Tamayo ha obtenido 48 votos a favor, César Franco 17 y Ginés García Beltrán 2. Se han registrado dos votos en blanco.

Gil Tamayo, párroco de la Iglesia San Juan Bautista de Badajoz, es licenciado en Ciencias de la Información y miembro del principal organismo vaticano relacionado con los medios de comunicación. Es hombre de confianza del padre Federico Lombardi -portavoz de la Santa Sede-, quien le nombró para ejercer esta tarea de información en español con los medios durante el cónclave del que salió elegido el cardenal Bergoglio.

El del sacerdote era el nombre que generaba más consensos entre todas las partes por varias razones. Gil Tamayo conoce como pocos el interior de la Conferencia Epicopal, se trata de un personaje que conoce a la mayor parte de los profesionales -y responsables- de medios de comunicación y por demostrar su capacidad en grandes eventos como demostró este años en la elección del papa Francisco.

Gil Tamayo, nació hace 52 años en Zalamea de la Serena (Badajoz) y pertenece desde su ordenación en 1980 al clero de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, en cuyo seminario realizó los estudios sacerdotales, licenciándose posteriormente en Estudios Eclesiásticos en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

Hizo de portavoz del Vaticano ante los periodistas españoles en el cónclave donde se eligió al papa FranciscoTras desarrollar durante nueve años su trabajo sacerdotal al frente de parroquias rurales de la comarca pacense de La Serena y en la pastoral educativa con jóvenes, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. En 1992 se hizo cargo de la dirección de la delegación de Medios de Comunicación y de la Oficina de Información de su diócesis, poniendo a la vez en marcha el semanario diocesano 'Iglesia en camino', del que fue director hasta el año 2005.

También participó activamente en la puesta en marcha de la emisora Popular TV de Badajoz, compatibilizando este trabajo con el de capellán del Colegio Sagrada Familia de Badajoz. Es profesor del título de postgrado de Experto en Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca y profesor visitante de la Universidad Católica de El Salvador.

Es miembro de los consejos de administración de la Cadena COPE y de Popular TV  y contertulio en La Linterna de la IglesiaTambién es miembro de los consejos de administración de la Cadena COPE y de Popular TV, consiliario de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E), canónigo de la Catedral Metropolitana de Badajoz, además de colaborador habitual del programa La Linterna de la Iglesia en la Cadena COPE y, desde el pasado verano, párroco de la Iglesia San Juan Bautista de Badajoz.

El pasado mes de febrero fue llamado por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, para desempeñar el cargo de portavoz para los medios de comunicación en lengua española durante el período comprendido entre la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI y la proclamación de Francisco como Pontífice.

Además, es exdirector del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española y consultor del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. Este sacerdote tiene cuenta de Twitter (@jmgilt) y de Facebook.

Según los Estatutos, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española será secretario de la Asamblea Plenaria, de la Comisión Permanente y del Comité Ejecutivo, en cuyas reuniones tendrá voz y, si es obispo, también voto.

Entre sus atribuciones, se encuentra la de ser enlace entre los distintos órganos de la Conferencia; recoger y transmitir información a los obispos sobre los problemas de interés general para la Iglesia en España; mantener contacto con las Secretarías Generales de otras Conferencias Episcopales; e informar a la opinión pública de las actividades y resoluciones de la Asamblea Plenaria y de la Comisión Permanente, así como de cualquier otro asunto relativo a la CEE.

Martínez Camino abandona el cargo después de dos quinquenios consecutivos, que es el tiempo máximo, y dice hacerlo "muy contento de haber tenido la oportunidad de servir a esta casa tanto tiempo y de que hayan tenido tanta confianza" en él. Además, ha apuntado que lejos de tratarse de un trabajo "duro" que le haya supuesto una "carga", para él ha sido una tarea que ha hecho "con mucho gusto" e incluso "pasándolo bien" porque ha tenido "muy buenos colaboradores".

Sin embargo, los años de Martínez Camino se han caracterizado por un inmovilismo total y una defensa a ultranza de la doctrina eclesiástica. Sobre todo, se ha mantenido firme y hasta beligerante ante avances sociales tan importantes como la ley del aborto y la ley del matrimonio homosexual. La Iglesia ha ejercido una presión enorme para que el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, derogue la ley de interrupción del embarazo. Martinez Camino se ha erigido en defensor y baluarte del concepto de familia tradicional y ha calificado en numerosas ocasiones al matrimonio homosexual como una unión antinatural y "desordenada".

Por supuesto, también ha sacado sus armas para oponerse a la eutanasia, ya que para Martínez Camino ofrecer una muerte digna a un enfermo por el que la medicina nada puede hacer es "inaceptable, porque supondría la legitimación del homicidio". Su inflexión ha sido tal que últimamente ha sido de las pocas personalidades que ha mostrado que la reforma de la ley de educación se queda corta, ya que tiene "flecos importantísimos y no cumple los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español".