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Sacyr inyecta brío al Canal de Panamá

Acelera las excavaciones e intenta adelantar la entrega de esta obra faraónica

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La tierra que excavarán la constructora española Sacyr y sus socios cuando hayan finalizado el tercer juego de esclusas del Canal de Panamá serviría para poner la plataforma a un ferrocarril que daría la vuelta al mundo. Extraerán 40 millones de metros cúbicos para ampliar la espectacular obra de ingeniería que desde 1914 permite a los barcos de todo el mundo ahorrarse tiempo (y sobre todo dinero) y cruzar del océano Pacífico al Atlántico, o viceversa, por el istmo de Panamá a lo largo de 80 kilómetros. Por allí pasa el 5% del comercio mundial que paga un peaje clave para la economía panameña.

Este contrato es la joya de la corona para Sacyr, o para cualquier constructora que lo hubiera ganado. El consorcio que preside la española y en el que tiene un 48%, junto con la constructora italiana Impregilo (con otro 48%), la panameña Cusa (1%) y la belga Jan de Nul (3%) ganó el concurso en julio de 2009 con una oferta de 3.119 millones de dólares (2.550 millones de euros), dejando fuera a la estadounidense Bechtel y al consorcio español de ACS, FCC y Acciona. Hubo estupor en la competencia cuando ganó Sacyr, porque la oferta era un 46% más barata que la otra propuesta española y un 8% inferior al presupuesto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). Pero Antonio Zaffaroni, gerente del consorcio de Sacyr en el canal desveló en Ciudad de Panamá el secreto: 'gastamos 30 millones de dólares en elaborar el estudio y la propuesta'.

El consorcio ha ingresado, de momento, más de lo invertido

Los directivos de Sacyr, entre ellos, el consejero delegado y vicepresidente Manuel Manrique, no esconden su orgullo por un contrato que sirve de escaparate internacional y abrirá más puertas en el exterior ahora que la obra pública nacional va a escasear. La satisfacción de acometer el proyecto es mayor para la constructora que preside Luis del Rivero porque 'el concurso estaba pensado para que lo ganaran los americanos', dicen algunos directivos. Mermar la influencia de EEUU, que se apropió durante 63 años del Canal de Panamá (desde 1914 a 1977) y de una extensa zona aledaña, también puede ser visto como un triunfo moral.

Otra alegría para Sacyr es que no necesitó buscar financiación porque ya lo acordó la autoridad del canal. Además, 'es una obra que siempre genera cash flow positivo', dice el presidente del consorcio y director del área internacional de Sacyr, José Manuel Loureda, hijo del cofundador del grupo. El consorcio ya ha recibido un anticipo de 245 millones de euros y, en unos días, recibirá otro de 82 millones. Sacyr y sus socios habrán percibido 327 millones más otros 41 millones por lo ya realizado, mientras que lo invertido no llega a 164 millones.

La obra estará lista en 2014, cuando el canal cumpla 100 años

Pero el camino no ha hecho más que empezar con las excavaciones ya a toda máquina. Sacyr quiere adelantar un año el fin de esta tarea, a finales de 2011. Antes del 15 de octubre de 2014 la obra tiene que estar lista, a tiempo para conmemorar que el canal cumple 100 años.

Francia tuvo la visión de empezar a construirlo a finales del siglo XIX con un sistema de esclusas, unos compartimentos estancos a los que van pasando los barcos y son aupados hasta el siguiente escalón gracias a la inyección de agua dulce, que al pesar menos que la salada eleva las naves. Pero la compañía francesa fue acusada de fraude, quebró y EEUU la compró por 40 millones de dólares, un módico precio teniendo en cuenta los pingües beneficios que obtuvo entre 1914 y 1977, año en que se lo devolvió a Panamá a cambio de neutralidad y derecho de uso para sus bases militares.

Sigue siendo una gran obra de ingeniería, pero se está quedando pequeña porque los barcos cada vez son más grandes y muchos pasan por la mínima. Con el tercer juego de esclusas que construyen Sacyr y sus socios, habrá capacidad para que pasen un 66% más de naves y más grandes, las Pospanamax.

La obra es compleja y, además, al ir avanzando, van apareciendo habitantes insospechados, como cocodrilos de seis metros (ya bautizado como Gustavito), osos hormigueros o boas que tienen que ser trasladados a parques nacionales.

Pese a todo, Sacyr intentará adelantar el fin de la obra hasta siete meses porque Panamá paga 215.000 dólares por día que adelante, con un tope de 50 millones, aunque penaliza con 300.000 dólares por día de más. El premio merece la pena por dinero y por prestigio.

60% aporta el canal a la actividad económica

Panamá depende en gran medida del canal.

1.600 millones al año

Factura ahora el canal de Panamá.

80 kilómetros

Tiene el canal entre el océano Pacífico y el Atlántico.

66% más de barcos

Pasarán más naves y mayores en 2014 gracias a la ampliación.

8.000 empleados más

La obra de Sacyr creará empleo en Panamá.