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Saladino luchará por el oro tras muchos apuros

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El panameño Irving Saladino, campeón mundial de salto de longitud, se clasificó para la final de los Juegos Olímpicos de Pekín, pero lo hizo con muchos apuros, tras hacer dos nulos y con una marca discreta de 8,01 inferior a lo exigido pero suficiente para estar en la final del lunes.

El 'canguro' panameño, clarísimo aspirante al oro, estuvo lejos de lo esperado del mejor especialista de los últimos tiempos. Mientras el público que abarrotaba el Nido aguardaba la final de los 100 metros no consiguió ser él mismo.

Las clasificaciones son siempre peligrosas si no se asegura al principio y pueden surgir problemas. Eso es lo que le ocurrió al pupilo de Nelio Alfano Moura.

Los dos nulos iniciales pesaron como una losa y se la tuvo que jugar en el último intento, todo un riesgo incluso para los más grandes. En condiciones normales los 8,15 que se exigían para pasar no deben ser más que un trámite para Saladino, pero en unos Juegos y en esta situación es más que complicado.

En Osaka echó mano de su concentración y categoría para hacerse con el oro en el último intento con un salto descomunal. En Pekín tan solo logró 8,01, más que discreto para él, pero a la postre suficiente para acceder porque era la novena marca de toda la clasificación.

No haber entrado en la final hubiera sido todo un mazazo para las ambiciones de Irving Saladino, porque es el auténtico y gran favorito por su trayectoria en los últimos años.

De hecho, este año logró en Hengelo (Holanda) el 24 de mayo el mejor salto mundial en catorce años con 8,73 metros, toda una muestra de lo que está en disposición de hacer.

Los teóricos grandes rivales para la final, el griego Louis Tsatoumas y el cubano Ibrahim Camejo, que esta campaña han logrado marcas de 8,44 y 8,46, respectivamente, fueron los mejores de la clasificación, con 8,27 y 8,23 en su primer intento, con lo que se limitaron a ver el resto de la prueba.

En cambio, no se clasificaron rivales como el italiano Andrew Howe, su gran oponente en Osaka, o el saudí Mohammed Salman Al Khuwaildi, con pobres marcas de 7,79 y 7,93.

Otras víctimas de la previa fueron el ecuatoriano Hugo Chila (7,77) y el peruano Louis Tristán (7,62).

La cubana Mysleidis González se quedó a un paso del podio en la final de lanzamiento de peso con 19,50 metros, nueva marca personal. Le faltaron 36 centímetros para alcanzar a la bielorrusa Nadzeya Ostapchuk. El oro fue para la neozelandesa Valerie Vili con 20,56 y la plata para la también bielorrusa Natallia Mikhnevich con 20,28.

La también caribeña Mailin Vargas solamente pudo ser décima con 18,28, logrado en su primer intento.

No estaban finos, como se demostró en la primera ronda, y los latinoamericanos de los 400 vallas que llegaron a semifinales, cayeron de manera clara.

El puertorriqueño Javier Culson fue octavo de su serie con 49.85, en tanto que el brasileño Mahau Suguimati y el panameño Bayano Kamani cerraron la segunda semifinal con cronos de 50.16 y 50.48.

Tampoco llegó a la final de 800 metros la cubana Zulia Calatayud, campeona mundial en Helsinki, cuarta de la segunda semifinal con un tiempo de 1:58.80, lejos de las dos que daban acceso directo a la lucha por las medallas.

La colombiana Rosibel García tampoco logró un sueño casi imposible en dicha distancia, pero al menos cumplió con uno de sus objetivos y batió el récord nacional con 1:59.38 al ser quinta en la primera serie.

La colombiana, primera mujer de su país en llegar a una semifinal olímpica de 800 y campeona de Centroamérica y el Caribe en 800 y 1.500 metros, rebajó en dos décimas su mejor marca personal.