Público
Público

Los Salahi jamás pensaron que, en vez de fama, estarían en la mira de la Justicia

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Cuando Michaele y Tareq Salahi se colaron en una exclusiva cena de la Casa Blanca sin invitación alguna, hace unos días, jamás se imaginaron que, en vez de fama, les perseguirían su turbulento pasado y las autoridades.

La pareja, ávida de acaparar los reflectores -incluso aspiran a protagonizar un programa de televisión-, se encuentra en el centro de investigaciones del Congreso, la Casa Blanca y el Servicio Secreto, después de que se colaran en una cena de Estado el pasado 24 de noviembre.

Los Salahi se ausentaron de una audiencia el pasado jueves en el Congreso, que exige una explicación de lo ocurrido, e insisten en que sí fueron invitados a la cena de Estado en honor al primer ministro de India, Manmohan Singh, y que han entregado toda la información pertinente al Servicio Secreto.

La pareja de intrusos, que hoy mismo fue tema en la cadena de noticias CNN, no sólo burló la seguridad sino que pudo fotografiarse y platicar con el presidente de EEUU, Barack Obama, el vicepresidente, Joe Biden, y el jefe de Gabinete, Rahm Emmanuel.

Algunos congresistas han lanzado el grito al cielo, especulando que algo grave pudo haber ocurrido si se hubiese tratado de terroristas.

El escándalo sobre el lapso de seguridad en la mansión presidencial -que se supone debe ser una fortaleza-, ha salpicado al Servicio Secreto que les dio acceso, aunque no estaban en la lista oficial de invitados, y a la misma secretaria social de la Casa Blanca.

La peor parte, sin embargo, se la llevan los Salahi, quienes han permanecido en los periódicos y noticieros desde el incidente.

Los Salahi, también en el ojo de una disputa familiar por un viñedo en Virginia (EEUU), son objeto de bromas en los populares programas de comedia, como "Saturday Night Live".

Así, el público se ha enterado de todos los "trapos sucios", problemas legales y deudas de esta pareja de Virginia, que organiza eventos de polo en el área y es habitual en las fiestas y cócteles de la alta sociedad estadounidense.

La imagen que, en base a documentos y entrevistas, surge de ellos -injustamente, según los Salahi- es que son arribistas y trepadores.

Los abogados que han contratado mantienen hermetismo sobre todo lo que poco a poco está saliendo a la luz.

El jueves pasado, el gobierno del Condado de Montgomery (Maryland, EEUU), que administra las ventas de licor al por mayor en su jurisdicción, entabló una demanda contra los Salahi, que habían comprado vino y cervezas para un evento de caridad que organizaron en mayo pasado.

Al parecer, el cheque que entregaron por unos 24.000 dólares (15.927 euros) rebotó y aunque la pareja devolvió más de 10.000 dólares (6.000 euros) en mercancía, todavía le debe al Condado más de 13.000 dólares (8.627 euros).

Mientras, Tareq Salahi tuvo que dejar en prenda ante un tribunal de Virginia, la semana pasada, un preciado reloj Patek Phillipe, para pagar una deuda de 2.000 dólares (1.327 euros) por servicios de jardinería, que incluye los costes legales incurridos para resolver el litigio.

Allí no paran sus problemas. Las autoridades de Virginia también investigan las actividades de recaudación de fondos en un torneo de polo, organizado por los Salahi para su fundación sin fines de lucro "Journey for the Cure".

Existen, además, informes que ponen en duda las afirmaciones de Michaele Salahi de que fue, en algún momento, ex Reina de Belleza "Miss USA" y animadora o "porrista" del equipo de fútbol americano de los Redskins.

Algunos expertos culpan a los llamados "reality shows" de televisión de incitar a sus coloridos personajes -de por sí con egos inflados- a provocar escándalos, mentir, o exhibir conducta bochornosa.

Los Salahi aspiran a participar en un programa de la cadena Bravo, que pertenece a NBC Universal, sobre amas de casa con dinero y acceso al poder en la capital de EEUU.

Para los expertos, este tipo de programas hace que sus personajes hagan cualquier cosa para salir en televisión, a veces con lamentables consecuencias.

"Nuestras vidas han sido destruidas", se quejaron los Salahi en un programa de NBC la semana pasada, en su única aparición pública tras el incidente.

Los Salahi se han vuelto "radiactivos": un circo mediático les persigue por todas partes, algunos de sus amigos han dejado de serlo, y afrontan la posibilidad de cargos federales.

Si son procesados por la Justicia, la única invitación garantizada podría ser para ir a la cárcel.