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Salgado es optimista con el examen de Moody's a la deuda

La CNMV podrá sancionar por primera vez a las agencias de calificación

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El pasado 30 de junio, la agencia de calificación crediticia Moody's uno de los tres gigantes que dicen qué probabilidad hay de que una administración o empresa deje de pagar sus deudas anunció que ponía en cuarentena la matrícula de honor que mantenía para España. Moody's se dio tres meses para decidir, plazo que vence en dos semanas. Las cosas han cambiado mucho desde aquel anuncio, que se produjo en pleno ataque especulativo contra este país tras la crisis griega. Ayer, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, se mostró optimista respecto al veredicto final.

'En la Secretaría de Estado de Economía se están dando todos los argumentos para que la rebaja no se produzca', comentó Salgado tras el Consejo de Ministros. Los analistas de Moody's han estado esta misma semana de visita para cotejar, con la Administración y con un reducido grupo de reputados economistas, sus datos sobre las perspectivas económicas del país. Con ellos bajo el brazo se han ido a Nueva York, donde Moody's decide sobre deuda soberana.

Precisamente el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compartirá el próximo martes en Nueva York un desayuno con los grandes inversores institucionales de EEUU como George Soros, Citigroup, Morgan Stanley, Goldman Sachs o Prudential, para exponer las fortalezas de España, informa Efe.

Para los economistas consultados por Público, la rebaja de la nota española es segura. Moody's es la única que no lo ha hecho, tras las rebajas de Standard & Poor's y Fitch. Un país con el déficit desbocado, a pesar del ajuste, no puede mantener la corona de la triple A, salvo que se llame Estados Unidos, sostienen. Lo mejor será que, aunque la baje dos peldaños, deje estable la perspectiva futura. Salgado no tiene 'esa percepción negativa. La reducción del déficit va bien' y 'el coste de la deuda va bajando'.

Tras la crisis griega, y a pesar de que España presentó un recorte adicional del gasto público de 15.000 millones de euros para 2010 y 2011, los mercados se cebaron con el país, disparando el coste del bono a diez años en el mercado secundario (compra-venta de deuda ya emitida). Ese mercado, que afecta al precio de la deuda nueva, provocó que se disparase la rentabilidad exigida a los nuevos títulos. Si la última emisión de letras españolas a seis meses antes de la crisis griega exigió una rentabilidad del 0,76%, tras la crisis y a pesar del anuncio del ajuste, el precio se elevó al 1,32% (un 74% más cara). El coste de las letras a doce meses se disparaba un 127%. Los precios han iniciado ya el camino de descenso de forma decidida.

Por otro lado, el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley que aplicará el reglamento europeo sobre agencias de calificación. La miopía de estas para detectar los riesgos de Enron, Madoff, las subprime o Lehman han terminado por cansar a los reguladores, porque nunca han tenido que dar cuenta de sus errores como sí ocurre con los auditores (Enron se llevó por delante a Arthur Andersen). En España pasarán a estar supervisadas por la CNMV que podrá sancionarlas.