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"San Francisco de Asís" hace un glorioso camino de santidad en el Real

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Bajo una cúpula como un cohete hacia Dios, "San Francisco de Asís", la gigantesca y única ópera de Olivier Messiaen, se ha representado esta noche, por primera vez en España, en su versión escénica en el "camino de santidad" que hizo el "poverello", por lo puro y ascético, pero también por lo "glorioso".

La Reina y la ministra de Cultura, desde el comienzo, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio Rouco Varela, que llegó en el intermedio de una hora que preludiaba el tercer y último acto, han sido algunos de los espectadores de un montaje del Real muy aplaudido al término por los "fieles" y que ha durado desde las seis de la tarde hasta pasada la medianoche.

Doña Sofía ha felicitado en el "Madrid Arena", a donde el coliseo madrileño ha tenido que trasladar esta producción debido a su complejidad, a los artistas tras la representación y les ha transmitido su entusiasmo por esta difícil y compleja obra, dirigida por uno de los mayores expertos en Messiaen, el francés Sylvain Cambreling, con escenografía de Emilia e Ilya Kabakov.

La inusitada duración -cuatro horas y media de música más una hora y media de descansos- ha hecho estragos tras el segundo acto, ya que cerca de un tercio de las 4.200 butacas que ha dispuesto el Real en el "Madrid Arena", a donde ha tenido que trasladar una producción que necesita cerca de 260 intérpretes en escena, se han quedado vacías.

Con todo, los entusiastas "resistentes", entre ellos el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, a quien, según dijo a Efe, le había "encantado" la representación, eran muchos más que el público presente en cualquiera de las funciones del Real, donde sólo caben 1.750 personas.

Los "devotos" han aclamado con "bravos" y calurosos aplausos la que es la primera ocasión en la que se hace en España en versión escénica esta obra, estrenada en 1983 en la Ópera de París y representada en contadas ocasiones debido a su dificultad escénica e interpretativa.

La función comenzó con unos minutos de retraso porque hubo dificultades en la llegada al recinto de la Casa de Campo de los espectadores, a algunos de los cuales se ofreció a acomodar, según pudo constatar Efe, el propio intendente del teatro, Gerard Mortier, artífice de que este título haya llegado a España con el montaje de los Kabakov.

Lo que el Real ha llevado al "Arena" es más una instalación que un escenario, una cúpula de 22 toneladas, con 1.400 fluorescentes que varían constantemente el color, ante la que, subidos en pasarelas, los nueve solistas evolucionan con movimientos pensados por el coreógrafo italiano Giuseppe Frigeni.

Las desproporcionadas medidas de esta desafiante y asombrosa pieza han sido vencidas con brillantez por la orquesta de la SWR, la Sinfónica de Baden-Baden Friburgo, que Cambreling dirige desde 1999.

Esta obra, que prescinde de los elementos tradicionales como obertura o arias, está escrita para ocho voces masculinas y sólo una femenina -la del ángel- y un coro que tiene el papel fundamental de comentar la acción y evocar la voz de Dios, una misión encomendada al Coro de la Generalitat Valenciana y al titular del Real.

El bajo barítono español Alejandro Marco-Buhrmester ha defendido su "esforzado" papel, de una dificultad máxima debido a los "cientos" de variaciones que tiene su papel, con soltura y eficacia reconocidas por el público con sus aplausos.

Se trata de ocho escenas de la vida del "poverello", como se conoce en su patria al de Asís, en la que apenas hay acción dramática pero que persigue la "conmoción espiritual" de quien la escucha.

El compositor y ornitólogo grabó los cantos de más de cien pájaros para construir la línea melódica y esta tarde noche, en el "Madrid Arena", la veintena de palomas níveas presentes en una jaula en una de las "naves" de la "catedral" de esta producción han puntuado con su zurreo una música concebida para trascender.

Concha Barrigós