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Sánchez Asiaín dice que no hay dudas de que la competitividad es el problema

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El presidente de COTEC España, José Ángel Sánchez Asiaín, ha manifestado hoy que no parece que en estos momentos puedan existir dudas de que "el principal problema de nuestro país es la competitividad".

Sánchez Asiaín ha intervenido hoy en la sesión de clausura del V Encuentro de COTEC Europa, que ha reunido a los jefes de Estado de España, Don Juan Carlos, Italia, Giorgio Napolitano, y Portugal, Aníbal Cavaco Silva, y expertos de los tres países con el objetivo de asumir iniciativas para mejorar la capacidad de los sistemas nacionales de innovación para mejorar la competitividad.

En sus palabras, el presidente de COTEC España ha resaltado que el panorama tecnológico del país ha mejorado muy considerablemente en los últimos diez años, pero que la crisis ha evidenciado que "nuestro sistema nacional de innovación no está lo suficientemente consolidado como para ser motor principal de nuestra productividad", cuestión determinante para la competitividad.

En su opinión, esa realidad no está acarreando alarmantes consecuencias, como que nuestra deuda externa haya crecido hasta llegar a ser 1,6 veces nuestro PIB y a que cada año nuestra balanza de pagos tenga un déficit cercano al 10 por ciento del mencionado Producto Interior Bruto.

De acuerdo con sus palabras, esa situación se deriva de que nuestra estructura productiva esta basada en pequeñas y medianas empresas, que tienen grandes dificultades para integrarse en los sistemas de innovación.

Ha recordado que en España sólo 4.000 de los tres millones de empresas que existen -sin contar agricultura y pesca- se pueden considerar grandes, mientras que el resto, el 94 por ciento tiene entre uno y diez empleados.

Además, ha indicado que ese problema se agrava porque las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) dan ocupación al 82 por ciento de los trabajadores, frente al 70 por ciento en Europa y el 50 en Estados Unidos.

Ha explicado que otra razón es el escaso peso que en nuestra economía tienen los sectores de alta tecnología y que todo ello tiene sus raíces en las deficiencias estructurales de nuestro sistema educativo, de nuestras instituciones científicas y de nuestra cultura empresarial.