Publicado: 27.07.2014 23:00 |Actualizado: 27.07.2014 23:00

Sánchez, entre luces y sombras, se hace con el PSOE

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Pedro Sánchez se hizo este domingo con las riendas del PSOE. Como era previsible, logró más del 86% de los votos a su Ejecutiva, basándose en el apoyo de las federaciones socialistas que le han aupado bajo el liderazgo de la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Aunque había un gran malestar entre los sectores de Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias —los dos rivales de Sánchez en las primarias— por la exclusión de sus seguidores de la Ejecutiva, el poder territorial del PSOE en el que se ha apoyado el diputado madrileño desactivó cualquier amago de voto de castigo. Apenas un 14% de votos en blanco y otro 3% más que no acudió a votar, fueron los frágiles avisos de los sectores más enfadados con el nuevo líder del PSOE.

Así que hoy lunes, Pedro Sánchez se estrena como nuevo secretario general del PSOE. Su primera Ejecutiva, su primera conferencia de prensa y su primera reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en La Moncloa. Desde su entorno se desmiente que esté tutelado por Andalucía, se asegura que marcará pronto su liderazgo y que hay una  gran unidad en el partido en torno a su figura, salvo por sus dos adversarios en las primarias, a los que ni siquiera nombró en su discurso de cierre del Congreso.

El discurso fue polémico. Primero, porque hubo división de opiniones sobre el nivel del nuevo líder del partido. A unos delegados gustó mucho, a otros nada. Pero, sobre todo, por una frase que pronunció. "Os propongo que nos pongamos manos a la obra para construir una España mejor en lo colectivo. Desterremos palabras que nos afectan e indignan a todos como: crisis, paro, pobreza, desigualdad, corrupción, violencia de género, decadencia institucional, independentismo".

Varios sectores del PSOE saltaron como un resorte al oír esto durante el discurso del nuevo secretario general del PSOE en la clausura del 38º Congreso Federal del PSOE. Equiparar o poner al mismo nivel dos delitos como la corrupción o la violencia de género, con quien se declare independentista o propugne el independentismo, le sonó muy fuerte a varios delegados. Además de que en la frase mezcla cuestiones coyunturales, estructurales, legales e ideológicas, también comete el error de que más que palabras a erradicar son situaciones a superar o a combatir.

Sánchez ni reparó en ello, y eso que llevaba el discurso escrito y lo leyó en todo momento a través de dos pantallas que tenía a su derecha e izquierda —el famoso Cue o tele prompter que suelen usar los presentadores de los informativos—, pero en casi una hora de discurso pareció pasar la frase inadvertida. Sin embargo, ha causado un gran revuelo y se empiezan a temer los posibles patinazos del líder socialista en otros foros con menos receptividad a los errores.

No obstante, la mayoría de dirigentes del PSOE  pidieron que se le diera tiempo. Al menos los cien días de gracia que tiene cualquier presidente del Gobierno. Hubo comparaciones cuando Zapatero ganó el Congreso del año 2000, pero el  ex presidente generó más ilusión en aquel cónclave de la que ahora está causando Pedro Sánchez. No obstante, el nuevo líder del PSOE gusta a la militancia. Se lo comían a besos, a fotos, a abrazos. A Sánchez le salió todo bien en el Congreso, ahora tiene un intenso año y medio para demostrar si se consolida.


http://www.quoners.es/debate/crees-que-pedro-sanchez-ha-iniciado-un-proceso-de-diferenciacion-del-psoe-frente-al-pp