Publicado: 07.10.2014 23:30 |Actualizado: 07.10.2014 23:30

Sanidad desconoce cómo gestionará los residuos de la casa de la auxiliar infectada por ébola

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Tiene 44 años, lleva 14 de ellos trabajando como interina en el hospital Carlos III de Madrid y, después de su último contacto con el segundo sacerdote repatriado desde Sierra Leona y hasta que ella confirmó su infección por ébola pasaron seis días. Seis días en los que la auxiliar de enfermería Teresa Romero estuvo de vacaciones, en su casa, acudió a un examen de oposiciones y quién sabe a cuántos lugares públicos más. Seis días en los que desechó residuos orgánicos que, quizá, podrían contener el virus mortal; una posibilidad con la que se ha especulado en las últimas 48 horas. 

La Consejería de Sanidad de Madrid reaccionó con rapidez y enseguida y ordenó la limpieza y desinfección de su vivienda. Incluso ordenó matar a su perro para prevenir posibles contagios. Pero, ¿cómo se desharán de todo ello? Fuentes de dicho departamento no han sabido responder a esta pregunta. Tampoco han aclarado a este diario si se va a establecer un protocolo de seguridad en el resto del edificio de Alcorcón o si se van a tomar precauciones entre el personal que se dedica a la gestión de residuos como las aguas fecales, por ejemplo. "De momento se va a proceder a la limpieza de su casa, pero aún no sabemos hasta dónde se va a llegar", reconocieron fuentes del departamento que dirige Javier Rodríguez. Público ha intentado, sin éxito, recabar también la versión del Ministerio de Sanidad. 

Desde el Ayuntamiento de Alcorcón, municipio madrileño donde reside la trabajadora infectada y donde fue ingresada en un primer momento antes de ser trasladada al hospital Carlos III, indican que, al menos en lo que respecta al tratamiento de basuras, no existe riesgo de infección. "Lo hemos preguntado y nos han dicho que se va a seguir el protocolo establecido por el Ministerio", explican. "En principio no tiene por qué producirse ningún contagio [en caso de los kleenex que pudiera haber utilizado la enferma] si nadie manipula la basura", continúan las citadas fuentes. "Y en Alcorcón tenemos un sistema de recogida neumática, bajo tierra, por lo que sería francamente difícil e improbable que un niño o un perro pudieran acceder a la bolsa de basura determinada y la abrieran", opinan. "Después, las bolsas cerradas van a un camión compactador y luego se incineran", concluyen.

"Para quienes se hayan cruzado con Teresa en un pasillo, hayan viajado en el mismo autobús o incluso en el ascensor, el riesgo de contagio es muy bajo" En cualquier caso, los líderes de los sindicatos sanitarios tiran por tierra la idea de que un contagio tan azaroso pudiera producirse hasta poder desembocar en una pandemia. De hecho, confían en que el caso de Teresa sea único y aislado. "Es difícil que podamos tener un problema de este tipo", resume Agustín Reoyo, secretario de formación de Sanidad de CCOO y profesor asociado de Medicina Preventiva y Salud Pública. "Para que haya contagio tiene que haber existido un contacto directo con fluidos sanitarios (estornudos, vómitos, etc) de personas enfermas", recuerda. "Su marido ya está aislado y en estudio, el piso lo están limpiando de forma específica, las personas que han estado en contacto con ella se supone que están controladas y para poder contagiar, los síntomas tienen que haber aparecido ya. Parece improbable que pudiera haber estado en contacto con mucha más gente si ya tenía una fiebre tan alta", reflexiona. "Cuando se presentó a las oposiciones no podía tener síntomas todavía, por lo que sería excepcional que pudiera haber algún tipo de problema en ese ámbito", agrega.

Mar Faraco, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional (SEMTSI), y Javier Arranz, de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), confirman también que quienes hayan estado en contacto "estrecho", a menos de un metro de la enferma, sin protección son quienes tienen riesgo de contagio. En cambio, para quienes se hayan cruzado con Teresa en un pasillo, hayan viajado en el mismo autobús o incluso en el ascensor, el riesgo es "muy bajo". "Es una única enferma, y probablemente no estuvo paseándose por ahí", afirma Arranz. "Cuando desarrolló los síntomas probablemente se quedó en casa, si habláramos de muchas personas contagiadas sería mucho peor", apunta.

Arranz explica, asimismo, que los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  para este tipo de enfermedades obligan a hacer una búsqueda de contactos, estudian dónde ha estado, los entrevistan y los clasifican. "En este caso es más fácil, porque la paciente está consciente y puede decir dónde ha estado, los contactos que ha tenido", razona. "Lo más probable es que servicio de Epidemiología siga a estas personas durante 21 días, a contar desde que comenzó la incubación, y si detectan algo, harán pruebas y les pondrán también en aislamiento", concluye Arranz.

En cuanto a la posibilidad de que el virus hubiera anidado en las tuberías de la casa (el ébola provoca diarrea y vómitos) pudiendo infectar a los vecinos de la enferma, al resto de la población de Alcorcón, o a los trabajadores de las plantas de residuos, Reoyo insiste en que es "prácticamente imposible". "En cuanto se encontró mal, acudió al hospital y la fiebre y los vómitos parece que llegaron sólo el último día de los seis que pasaron hasta que ingresó", insiste. "Aunque habría que saber desde cuándo ha sido infectante el virus en ese tiempo", agrega.

"Los sistemas de alcantarillado españoles se cargan el ébola y cosas más duras. El agua clorada mata al bicho" Para Mar Faraco, es peligroso no eliminar adecuadamente los residuos: "Son tan peligrosos como el paciente", asegura. Sin embargo, apunta que el virus del ébola es "relativamente fácil de destruir" ya que no se contagia por el aire. Por ello, considera que no es necesario sellar la casa de forma hermética, aunque sí cree que hay que realizar ciertas labores para que el domicilio de Teresa vuelva a ser habitable."Existen protocolos organizados de la OMS que dicen que usar y qué hacer", explica también Arranz. "Lo que se pueda destruir se destruye y el resto se desinfecta con gas o lejía, dependiendo del tipo de material," aclara.

 En esta línea, los especialistas de la SEMTSI y SEMFYC aseguran que los restos orgánicos que hayan ido a parar a la red de alcantarillado desde el inodoro no suponen un riesgo. "Los sistemas de alcantarillado españoles se cargan el ébola y cosas más duras. El agua clorada mata al bicho", defiende Faraco. "Los vecinos del mismo edificio pueden estar tranquilos, porque contacto directo no hay", señala también el portavoz del sindicato médico Amyts, Julián Ezquerra, que reconoce no tener noticias de la Consejería sobre cómo se gestionará, en cualquier caso, la evacuación del edificio.

Más contundente ha sido, si cabe, el secretario del sector de Salud y Servicios Sociosanitarios de UGT, Julián Ordoñez. "Está claro que el virus del ébola no es capaz de sobrevivir fuera de su ámbito y su hábitat mucho tiempo", zanja rotundo.  "La población ahora no está en riesgo; los riesgos han estado y seguirán estando en la gente que tiene contacto directo con los pacientes", es decir, médicos, enfermeros, auxiliares y hasta, quizá, el personal de limpieza de los hospitales.


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