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Sanidad lanza la campaña de otoño contra la gripe A

La ministra Jiménez aplaude la petición del Colegio de Médicos de Madrid de moderar el contacto físico pero insiste en un mensaje de tranquilidad

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La gripe dura siete días con tratamiento y una semana sin él. Este dicho popular, que hace referencia a la convalecencia de la gripe, está hoy sobre la mesa más que nunca.

Porque si antes se utilizaba para hablar de la gripe estacional, la que afecta todos los años al 30% de la población y que causa alrededor de 8.000 muertes –la mayoría ancianos y personas con las defensas reducidas–, a partir de este otoño se referirá al virus que más portadas ha acaparado en la historia reciente: el H1N1, el causante de la gripe A.

Para guiar a los ciudadanos en el que se anticipa como un otoño con dos gripes, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, presentó ayer en Madrid la campaña de información y prevención del Gobierno.

Desde que en abril se detectaran los primeros casos de esta enfermedad , los expertos se han preocupado por lo que pasará cuando llegue el frío, la época en que los virus respiratorios se transmiten con más facilidad.

Puesto que no existe un fármaco específico contra este virus -los antivirales eficaces sólo acortan la duración y la gravedad de los síntomas de la enfermedad-, la prevención es lo más eficaz para evitar la gripe que, según los datos disponibles, en la mayoría de los casos es menos virulenta que la estacional. “El virus ni ha mutado, ni ha evolucionado, ni es más agresivo”, tranquilizó ayer la ministra.

Los expertos piden más higiene y evitar el contacto con los enfermos

Pero, ¿cómo evitar la transmisión de un virus que se contagia con facilidad y que parece viajar por todo el mundo con rapidez? Esta última circunstancia, y no su gravedad, es la que ha obligado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar oficialmente la pandemia.

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) lanzó la semana pasada una particular campaña de educación sanitaria a los ciudadanos. En su fachada colgó una pancarta de 30 metros de largo con el eslógan: “No beses, no des la mano, di hola” . Un mensaje que muchos han interpretado como un ataque al rito social, y que algunos han juzgado como alarmista. La presidenta del ICOMEM, Juliana Fariña, explica que “este carácter tan cariñoso de los españoles es precisamente nuestra debilidad”, puesto que, al hablar de la extensión de una enfermedad respiratoria, “es un peligro”.

Aunque la ministra Jiménez avaló ayer la iniciativa del órgano de los médicos madrileños, los expertos están divididos. La principal queja es que no distingue entre sanos y enfermos. El jefe de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, calificó el mensaje de atípico: “Sin todo un razonamiento detrás, no tiene mucho sentido. La medidas no farmacológicas hay que matizarlas porque afectan a hábitos muy arraigados, difíciles de cambiar”. Fariña coincide y dice que “requerirá un entrenamiento”. Ante las acusaciones de alarmismo, la médica reitera que evitar el contacto con el virus es “lo único que tenemos” y que hay que “ser respetuoso” con quien no quiera tenerlo.

Hasta que llegue la vacuna, la prevención será la mejor arma

Pero Trilla no cree que la medida haya de ser tan general. “Lo de no besar sería más: no bese a alguien con 39 de fiebre, con gripe… Pero si delante de usted tiene a Nicole Kidman, no tiene fiebre y tiene la oportunidad de besarla, adelante”, bromea.

La ministra Jiménez, aunque ayer apoyó la pancarta, también amplió el eslógan: “Se trata de que no se den la mano si ha habido un estornudo previo”. Pero Fariña apela al periodo de incubación, en el que el enfermo puede no saber que está infectado. Su homólogo en el Colegio de Médicos de Sevilla, Carlos González-Vilardell, apoya la iniciativa madrileña: “No me parece exagerada; hay que tener en cuenta que esos son los principales medios de contagio de la nueva gripe”.

La mayoría de los expertos cree que para reducir la transmisión de la gripe habrá que apelar al sentido común. Y ahí el lavado de manos toma especial relevancia. “Después de entrar en el metro, tocar la puerta, etc., hay que lavarse las manos”, explica Trilla. Quedarse en casa si se tiene fiebre es otra de las medidas recomendadas, algo también aplicable a la gripe estacional.

Con respecto a los dos antivirales empleados contra el virus, la OMS reiteró el jueves que sólo son necesarios para casos graves y que no curan la infección, sino que reducen su duración en uno o dos días. Además, no están exentos de efectos secundarios. Pero la madre de todas las medidas de prevención es la que aún no ha llegado: la vacuna. Cuando la higiene y la vacunación se den la mano, se prevé un mejor control de la pandemia.