Publicado: 23.04.2014 19:00 |Actualizado: 23.04.2014 19:00

El Sant Jordi del tricentenario

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Amanece el Paseo de Sant Joan con el murmullo de quienes, por un día, jugarán a ser comerciales de primera. La avenida, que conecta el barrio de Gràcia con el del Born, propone hoy andares lentos, no fuera uno a perderse el dulce encanto de escuchar, cada cinco pasos, cómo le sugieren que compre una rosa. Las paradas son las de siempre: mesas improvisadas, algunas con parasol, cubos de agua e incentivos de todo tipo. La rosa solidaria, la rosa de fin de curso, la rosa de galleta, la rosa de plástico para que no se marchite, y hasta la rosa del Barça, una suerte de flor salpicada con pintura azul que no parece vaya a colocarse demasiado. "¡Hasta hace poco por Sant Jordi siempre jugábamos una semifinal de Champions!", lamenta una vendedora. Siempre quedará la rosa independentista, enroscada en un cucurucho con una estelada bien grande. Desde hace dos años es la más vendida, como apuntan desde la floristería Navarro, centro de peregrinaje para amantes de las plantas y flores de Barcelona. "Son las que ponemos a la vista de todo el mundo. Llaman mucho la atención", sugiere uno de sus encargados.

Pero más allá del tamaño, el precio o la simbología de la rosa, Sant Jordi es un día para ganar autoestima. ¿Sale usted del metro o del autobús camino al trabajo? Alguien le esperará para regalarle una sonrisa y hasta un piropo. Cartas de amor viajando por el aire. La presión es menos reconfortante cuando uno camina acompañado y la dama no tiene premio. "¿Va a permitir pasear con una señorita sin que lleve una rosa en la mano?". Y el señalado, habitualmente un extranjero desesperado por encontrar un bus turístico, no tiene más remedio que sacar la cartera. Eso, si no se la han robado antes.

Pero tanto amor, paz y concordia se acaban tan buen punto el reloj marca las 11 de la mañana. Es la hora del libro. O de los autores, más bien dicho. De forma simultánea y repartidos por las calles más céntricas de la ciudad -léase Rambla Catalunya y Paseo de Gracia-, los principales stands callejeros de librerías y centros comerciales empiezan a recibir hordas de fans dispuestos a llevarse una firma, una foto o unas palabras del escritor de turno. Joaquín Sabina se borró a última hora de la fiesta pero sí apareció puntual Miguel Ríos, formando una cola descomunal sólo comparable a la que minutos después lograrían Dani Mateo o el Gran Wyoming. Caras reconocidas, éxito asegurado. En el Portal del Ángel directamente fue un tapón humano el que se formó para recibir a Belén. La Esteban, claro. A las abuelas no les van las colas, ya se sabe. Y suplicaron a los miembros de seguridad un atajo para besuquear a la princesa del pueblo, tantas veces aplaudida desde el sofá de sus casas. Alfred Bosch, diputado de ERC en el Congreso, lo tuvo más fácil. Estaba sentado a su lado presentando su libro 'Como amigos. La independencia de Cataluña interesa a los españoles' y hasta tuvo el detalle de regalarle uno, a lo que la famosa respondió que ella también es una mujer independiente. Cuestión de ambiciones...

 

El día de Sant Jordi es un marco inmejorable para hacer política y activismo. Y como los políticos y los activistas son cada vez más amantes de la escritura, no ha sido difícil encontrar a Ada Colau en la modesta parada que la PAH ha situado en Paseo de Gracia. "El año pasado me tocó firmar libros en las casetas oficiales de las librerías pero estoy más cómoda aquí, de incógnito, vendiendo rosas y camisetas", confesaba a Público. Las rosas de la PAH son verdes, de papel y hechas por miembros de la plataforma. Su libro, asegura, sigue 'tirando' un año después de su publicación. "Si se dejara de vender sería señal de que el problema ya no interesa, y si no interesa es que está solucionado. Pero no soy optimista. Aún hay mucho trabajo que hacer y debemos estar en permanente vigilancia", concluía. Albert Rivera (C'S), Eduardo Reyes (Súmate) o Alberto Fernández Díaz (PP) también se daban pequeños baños de masas en sus respectivos espacios. El líder de Ciutadans, que publicó hace dos meses su primer libro, 'Juntos Podemos', recordaba ante la prensa que "Sant Jordi es la verdadera Diada de Catalunya, la única que es sinónimo de pluralidad y proyección internacional". Por su parte, Lucía Etxebarría convocaba por redes sociales a aquellos que quisieran que les firmara un libro en el centro de Plaça Catalunya. Ella se lo guisa, ella se lo come. Y firmas, aunque de otro tipo, son también las que llenaban las urnas de la Assemblea Nacional Catalana a través de sus más de 17 puntos. "Ya hicimos una recogida de firmas masiva durante la Diada, pero hoy la afluencia es permanente y hay muchos turistas que ya se han interesado en conocernos y hasta han dado su voto por la independencia", apuntaba uno de los apoderados de la ANC.

Como era de esperar, el proceso soberanista ha vuelto a marcar la oferta editorial de este Sant Jordi, con el añadido de que este año es el del tricentenario de 1714, el año más recordado en la historia de Catalunya. Novelas de ficción, relatos bélicos y hasta cómics han querido conmemorar este episodio. El periodista David de Montserrat, coautor del libro 'Lliures o morts' (Libres o muertos), recordaba que cualquier género es válido para dar a conocer esta fecha histórica: "El formato es lo de menos. Los libros sobre el 1714 están logrando explicar lo que se conmemora en la Diada Nacional de Catalunya, fomentar el conocimiento". Obviamente la coyuntura política ayuda a que prolifere esta corriente literaria: "Existe un paralelismo entre el 1714 y la actualidad. La lengua, el autogobierno y la economía fueron tres pilares castigados después de 1714 y por lo tanto dan mucho sentido a las reivindicaciones de hoy. Ahora no nos matamos, pero estamos en el mismo sitio". En la misma línea se manifestaba la escritora Patricia Gabancho, autora de 'Les dones del 1714' (Las mujeres del 1714). "Hay muchos libros sobre la independencia, de entusiasmo y reflexión, pero los del 1714 son los del origen de todo. Por eso se retroalimentan y la gente quiere leerlos", explicaba.

Las librerías han tenido también su protagonismo. Con especial ilusión han vivido la jornada en 'La Impossible', una pequeña librería que nació el verano pasado y cuyo nombre hace referencia al "reto", según palabras de Mireia Perelló, una de las impulsoras del negocio, "que supuso abrir un negocio de estas características cuando la mayoría de librerías de la ciudad estaban cerrando por falta de ingresos". Afortunadamente, en su primer Sant Jordi las cosas marchan bien, en parte porque su especialización es la literatura catalana y la poesía, además de otras obras internacionales como la de Gabriel García Márquez. "Nos la han pedido mucho. Por suerte teníamos varios de sus libros en stock, otras librerías no han llegado a tiempo a conseguir su obra para el día de hoy", exponía Perelló. Es cierto, los libros de García Márquez han sido de los más solicitados y su recuerdo un reclamo que la Casa América de Catalunya ha convertido en homenaje. Por eso en su parada, situada en lo alto de Rambla Catalunya, han puesto durante todo el día un libro abierto para que los que se acercaran pudieran dedicarle unas palabras. "Está siendo un éxito. He leído algunos comentarios que me han emocionado. No son condolencias, son muestras de agradecimiento. El libro seguirá disponible para todos los que quieran escribirle unas líneas hasta julio. Luego lo llevaremos personalmente a su Casa Museo de Aracataca (Colombia)", explicaba Antonio Traveria, director general de la Fundació Casa América.

Menos festivo ha sido el día en los aledaños de la FNAC de Plaça Catalunya, cercado por decenas de manifestantes que pitaban y gritaban a todos aquellos que querían entrar en el recinto. El motivo era la huelga de 30 trabajadores por el empeoramiento de las condiciones laborales y salariales que los empleados llevan sufriendo desde hace un par de años. La delegada sindical de los trabajadores del centro por la CGT -el único sindicato que ha convocado la huelga-, comentaba a este diario que la movilización había sido un éxito porque ninguno de los escritores que debían firmar libros para la FNAC lo ha acabado haciendo en solidaridad con los trabajadores afectados: "Espero que la empresa vea nuestro enfado y calibre el grado de esta reivindicación porque no queremos dañarla, sólo queremos trabajar dignamente. Que nos suban la nómina y mejoren los horarios. Espero que no nos echen a la calle por esto pero podría pasar, claro". Según algunos miembros de la plantilla consultados, algunos trabajadores llevan meses recibiendo presiones de la empresa. Sea como fuere, el caso es que los seguidores de Almudena Grandes, Juan José Millás, Enrique Vila-Matas o Forges entre otros se han quedado por la mañana sin firma. Precisamente Almudena Grandes apunta a triunfadora de la jornada por las ventas que ha cosechado su 'Las tres bodas de Manolita'. Pero esto no se sabrá hasta mañana, cuando todo vuelva a la normalidad y las rosas empiecen a marchitarse a la espera de otro 23 de abril.