Publicado: 03.11.2014 00:01 |Actualizado: 03.11.2014 00:01

Santamaría se deja querer como bala en la recámara del PP

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En lo que va de legislatura, Soraya Sáenz de Santamaría se ha cuidado mucho de separar la parcela de La Moncloa de la del partido, liderada por María Dolores de Cospedal. Cuando se pregunta a la vicepresidenta por los temas del PP -particularmente por la corrupción-, remite a las respuestas que den en la calle Génova. Como si ella o el presidente del Gobierno pertenecieran a otro partido y no supieran nada de lo que acontece en los dominios de Cospedal.

Sin embargo, Sáenz de Santamaría lo fue todo en el PP -a la sombra muy ejecutiva de quien hoy es presidente del Gobierno- y mantiene buenos contactos tanto con la dirección nacional como en el comité ejecutivo, del que forma parte. Está bien informada de todo y sigue siendo un referente político en el PP, a pesar del carácter pragmático y técnico que le imprimen su puesto de número dos del Ejecutivo y las múltiples tareas que Mariano Rajoy le va encargando. Esa imagen de distancia con la cúpula del PP -potenciada por la frialdad de su relación con Cospedal- está librando a la vicepresidenta de los reproches y el malestar interno que cunde entre las filas conservadoras de un extremo a otro de la Península por la reacción del núcleo del PP a los casos de corrupción: negar, esconderse y remitir a los jueces.

Todos los factores confluyen en la vicepresidenta para liderar una renovación del PPAhora, cuando hasta el liderazgo de Mariano Rajoy está siendo puesto en entredicho con un desplome en las encuestas sin precedentes, Sáenz de Santamaría emerge como la figura en la que confluyen todos los factores para liderar una renovación a fondo del PP, argumentan los suyos: una generación posterior a la de Rajoy, capacidad política demostrada, conocimiento del partido y la Administración y, sobre todo, la también ministra de la Presidencia se mantiene aislada de cualquiera de los casos de corrupción en los que está implicado su partido: Gürtel, Bárcenas, tarjetas opacas o Púnica. Aunque el cobro de sobresueldos que pdorían proceder de una caja B del PP en la etapa en la que trabajó en el partido le hayan dando algún disgusto. "En mi puta vida en cogido un sobre", zanjó Sáenz de Santamaría en respuesta al PSOE, que le acusó de haber recibido 600.000 euros.

La número dos del Gobierno tampoco se libra de figurar en las quinielas de candidatos del PP para las próximas municipales y autonómicas, que tienen su mayor incógnita en la Comunidad y la capital madrileñas. Mucho se habla en el partido de que Rajoy podría hacer un "sacrificio" -por lo mucho que le resuelve la vicepresidenta- y enviar a Sáenz de Santamaría como candidata a la Alcaldía de Madrid para garantizarse un buen resultado, descartada prácticamente la posibilidad de que concurra Esperanza Aguirre tras el estallido de la operación Púnica. Aunque las encuestas que maneja el partido tampoco le dan la mayoría absoluta a ella, si Santamaría lograse el Ayuntamiento, éste constituiría una buena catapulta electoral de cara al relevo de Rajoy, pues otorga a la portavoz del Gobierno una marca territorial de la que ahora carece.

En el PP subrayan que "hay banquillo" de sobra para renovar completamente el partidoPoner a la vicepresidenta al frente del PP sólo es una pata más de la estrategia de cambio que empieza a fraguarse en el partido, fundamentalmente, entre cuadros medios y dirigentes territoriales con el argumento de que el pasado de Rajoy lo vincula demasiado estrechamente a todos los casos de corrupción destapados. "Hay banquillo", subrayan los conservadores e insisten en la necesidad de que una nueva generación tome las riendas para recuperar una "credibilidad" que ya le es negada al presidente del Gobierno y para inaugurar "una nueva forma de hacer política".

¿Los nombres? Desde el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, hasta el balear, José Ramón Bauzá (el Diario de Mallorca se hacía eco ayer también de movimientos internos en este sentido en el PP de las Illes), o el extremeño, José Antonio Monago, pasando por el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso; el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón; al alcalde de Santander, Íñigo de la Serna; los presidentes del PP en Andalucía o Euskadi, Juanma Moreno y Arantza Quiroga; el dirigente vasco Borja Sémper o diputados nacionales en ascenso como Pablo Casado. "Por citar a los más conocidos", concluyen las fuentes.