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Santiago Zannou desnuda a su familia en "La puerta de no retorno"

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El realizador madrileño Santiago Zannou, hijo de un emigrante africano, ha decidido desnudar a su familia en su segundo largometraje, el documental "La puerta de no retorno", donde acompaña a su padre en su regreso al hogar, en Benin, cuarenta años después de salir hacia Europa en busca de una vida mejor.

Tras su primer y premiado trabajo, "El truco del manco" -que obtuvo tres Goyas en 2008- Zannou ha apostado por un relato contado en primera persona que va más allá de una historia familiar.

"Yo quise desnudar a mi familia, desnudarme yo, desnudar a mi papá ante la cámara, siempre con la verdad por delante, para transmitir que los caminos de la vida son complejos, que uno tiene derecho a equivocarse, a soñar, a pedir perdón y a reflexionar sobre lo que uno tiene en el alma", explica el director en una entrevista con EFE.

A finales de los sesenta, el joven artista africano Alphonse Zannou sale de África tras prometer a su madre que pronto volverá convertido en un hombre.

Pero se equivoca: su madre moriría veinte años más tarde, igual que cuatro de sus hermanos, y él no regresaría a tiempo de despedirse.

Los remordimientos de este hombre profundamente religioso, que lo mismo se explica en el dialecto de su pueblo que en francés o español -igual que le pide ayuda a Dios y acude a un sacerdote vudú o reza con sus tíos musulmanes, todo a un tiempo-, su pena, requiere de un perdón.

Alphonse, el Zannou padre, está encantado de que a su hijo se le haya ocurrido hacer esta película: "Conoce sus raíces, le preocupan, pregunta desde pequeño" y eso, dice en declaraciones a Efe, le enorgullece, porque otros hijos de inmigrantes no prestan atención a esas cosas.

"En un mundo donde cada vez se hacen menos películas sobre personas, yo quería esto justamente, me parece que es el modo de tener los pies en la tierra", se explica Zannou hijo.

Para Santiago, la película fue "ese viaje de vacaciones" que nunca hicieron, y recuerda especialmente las conversaciones que mantenían por las noches: "Aprendí de él a tener 'suru'". "Paciencia, en mi idioma", aclara el padre.

Y fue un consejo muy útil, apunta Santiago: "Si bien el orden mundial nos da la espalda a los hijos de los inmigrantes, y sobre todo, a los negros, con 'suru' poco a poco iremos participando".

Contada con una cámara profesional siguiendo los pasos de Alphonse y de su hermana mayor, Veronique, "La puerta de no retorno", que es una puerta que existe y que recuerda al borde del mar a los negros que salieron de África para convertirse en esclavos, es una "road movie" donde todo lo que hay es lo que se ve.

Porque nada ha ocultado esta familia a la cámara, aseguran los Zannou, desde las lágrimas del padre, que acompañan cada minuto de la cinta -ya sean de dolor, de arrepentimiento o de alegría por el reencuentro-, a los ritos animistas que marcan al padre los pasos a seguir para alcanzar el perdón: todo sucedió como está rodado.

Alphonse reflexiona apoyado en la sabiduría de su única hermana viva -"no pienses mucho, que acabas llorando", le dice, como revulsivo para que deje de mirar atrás-, pide perdón a la madre y se enfrenta al desgarro sin ocultar sus dudas o temores.

"Eso es, para mí, lo que le convierte en héroe -declara Santiago Zannou- el saber sobrellevarlo, guardar su pena en el corazón y luego mostrar su dolor y su alegría".

Y mientras, el padre usa la cinta como terapia: "Es muy emocionante. Cuando estoy triste o contento, me pongo la película y me da más fuerza", asegura Zannou desde el abismo que son sus tristes ojos negros, agarrado con fuerza a la mano de su hijo.

Santiago Zannou, también productor y guionista de la cinta, "para ser completamente libre", dejará en manos de Morena Films su siguiente proyecto, "Alacrán enamorado", de Carlos Bardem, sobre "las mismas historias de siempre".

"Yo soy un chico de barrio -concluye- y me interesa hablar sobre la rabia y cómo degenera en los barrios en violencia y en odio al diferente, y que esto hay que canalizarlo, y saber aguantar".