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Santos encara una difícil restauración de relaciones en Colombia

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El presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, llamó a sus vecinos a trabajar juntos, pero podría recibir los portazos de Venezuela y Ecuador, países con los que mantuvo tensas relaciones cuando fue ministro de Defensa del actual Gobierno.

En su primer discurso tras su arrasador triunfo, Santos ofreció a sus vecinos una agenda conjunta de cooperación e integración "en todos los frentes", en medio de las más deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales en la historia de Colombia, Ecuador y Venezuela.

Ecuador y Venezuela comparten límites terrestres con Colombia y un pasado de unidad, que se ha quebrado por la polarización entre los gobiernos de derecha y de izquierda y por la actuación de la guerrilla izquierdista en territorios fronterizos donde se refugian y huyen de la ofensiva militar.

Los analistas consultados coincidieron en que Santos debe administrar las dificultades con sus vecinos, pero también estar preparado para llevarse un portazo del presidente venezolano Hugo Chávez, quien le calificó recientemente de "mafioso" y "una amenaza" para la región.

Chávez, quien impulsa una revolución socialista y ha sido una fuerte influencia para el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, abraza algo totalmente opuesto al modelo de libre mercado, apertura comercial y de iniciativa privada que Santos prometió profundizar en su Gobierno que inicia el 7 de agosto.

"La recomposición de las relaciones con Venezuela y Ecuador va a ser difícil, pero es necesaria para el desarrollo del comercio y la seguridad regional", dijo el experto en relaciones internacionales y académico Horacio Godoy.

"El Gobierno que sale no tuvo suficiente cuidado en la política exterior (...) en general, no hubo diplomacia para hacerse oír", explicó el experto.

Por otra parte, el ex canciller colombiano Guillermo Fernández dijo que "hay que administrar las dificultades (con Venezuela) y encontrar la manera de reactivar, sobre la base de unos mínimos consensos, los mecanismos binacionales que en los últimos años no han funcionado".

RELACIONES CON ECUADOR

Santos, economista y administrador de 58 años, que con más de 9 millones de sufragios logró la más alta votación en la historia del país en una elección presidencial, también podría encontrar oídos sordos en su homólogo ecuatoriano.

Correa aún no le perdona a Santos un bombardeo que ordenó en 2008, cuando era ministro de Defensa del Gobierno de Álvaro Uribe y por el que la justicia ecuatoriana mantiene abierto contra él un proceso penal.

el mayor grupo guerrillero que opera en Colombia - Raúl Reyes, quien mantenía un campamento fijo en ese país.

Del campamento fueron extraídos ordenadores de Reyes que han sido una rica fuente de información de inteligencia para combatir a las FARC y que Santos dijo estar dispuesto a entregar a Correa, quien los reclama como parte de las condiciones para restablecer las relaciones binacionales.

Pero Santos no se ha pronunciado aún por las compensaciones económicas que también pide Correa, no sólo por el bombardeo, sino por fumigaciones de cultivos ilícitos en la frontera.

El mandatario de Ecuador quiere también la solemne promesa de que Colombia no volverá a atacar su territorio.

Los expertos coincidieron en que recomponer esas relaciones es crucial para desarrollar el comercio y la seguridad regional, debido a que por las fronteras con Venezuela y Ecuador no sólo pasan productos agropecuarios, químicos e industriales, sino drogas ilícitas, armas y delincuencia.

"Colombia deberá agotar los instrumentos diplomáticos para morigerar la relación con Venezuela, pero hay que estar preparados para que los resultados no sean buenos", dijo el analista Rafael Nieto.

"Chávez necesita tener un contradictor", advirtió Nieto, quien dijo que Colombia debe tener la capacidad de disuadir la amenaza de cualquier agresión extranjera luego de que hace casi dos años el presidente venezolano mandó a movilizar tanques de guerra a la frontera binacional.

Las agrias relaciones con Venezuela trascendieron al ámbito económico, después de que Chávez ordenó congelar el comercio con Colombia que llegó a un récord de más de 7.000 millones de dólares en 2008 y que este año no espera alcanzar siquiera los 2.000 millones, lo que le restará más de un punto al crecimiento del Producto Interior Bruto colombiano.

"Colombia no puede seguir creyendo que las relaciones diplomáticas son para tratar de solucionar sus problemas internos, sino debe recomponer su política exterior para que sea más propositiva", puntualizó Godoy.