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Santos no acepta el alto el fuego con las FARC

El presidente colombiano insiste a las fuerzas de seguridad que incrementen sus operaciones pese al proceso de paz abierto con la guerrilla

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El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció hoy que no piensa aceptar la oferta de alto el fuego hecha por las FARC ayer como parte del proceso de diálogo que ambas partes han abierto en los últimos días.

El mandatario aseguró que pese a la ronda de negociaciones el Ejército y la Policía continuarían con sus operaciones contra la guerrilla. Esta semana se conoció la muerte de la mano derecha del líder de las FARC durante un bombardeo.

De hecho parece que Santos va a seguir una estrategia completamente opuesta: 'No va a haber ningún tipo de cese al fuego. Aquí no vamos a tener nada hasta que lleguemos al acuerdo final', dijo Santos tras una reunión con la cúpula militar y policial.

'Cuente señor presidente con nuestro apoyo y respaldo incondicional. Entendemos y comprendemos nuestro papel histórico', expresó el comandante de las Fuerzas Miliares, general Alejandro Navas, quien habló también en nombre de la Policía Nacional.

Las FARC habían habaldo el día anterior de incluir entre sus negociadores a Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, extraditado en 2004 a EEUU y condenado a 60 años de prisión por el secuestro de tres estadounidenses contratistas del Pentágono. Santos también descartó esta posibilidad y dijo que el proceso 'debe ser realista' y que 'hay cosas que se pueden y otras que no'.

La guerrilla anunció ayer que sus principales negociadores serán Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez y Bertulfo Álvarez, alias Jesús Santrich.

Desde Estados Unidos, una de las abogadas de Simón Trinidad, Laurie Quince, dijo a la agencia Efe que en términos legales 'es imposible' que su cliente pueda participar en las negociaciones de paz y que la única vía 'sería la diplomática'. Al respecto, el presidente del Congreso colombiano, Roy Barreras, reconoció que éste sería 'un primer obstáculo complejo' en el proceso de paz, ya que 'no compromete la voluntad del Gobierno colombiano sino la de otro país'.