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Saramago cree en Cervantes, Kafka y la imaginación y ve pocos Nobel ibéricos

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Jos Saramago, un "cervantino" admirador de Kafka y Borges, cree que la mejor novela surge de la imaginacin y no de las vivencias y se muestra escptico con la literatura ibrica, donde apenas ve con el premio Nobel a dos escritores.
Aunque cuesta arrancarle los nombres, el Nobel portugus, entrevistado por Efe, destaca en el panorama de las letras espaolas al extinto Gonzalo Torrente Ballester que "mereci y no tuvo" el galardn y que ni siquiera ve suficientemente reconocido en su propio pas.
En Portugal "hay quien aspira al nobel desde antes que lo tuviera yo -seala Saramago- y todava lo espera", pero ve a Gonalo M. Tavares como el mejor exponente de una nueva generacin, "con la que ha regresado la imaginacin, la invencin, el gusto del idioma, la palabra", y puede conseguir el premio dentro de un par de dcadas.
El apego de Saramago a la ficcin como sustento de la creacin literaria se refleja fielmente en su nuevo libro, "El viaje del elefante", que l describe como una "invencin" de 260 pginas sobre menos de un folio de hechos histricos y cuya edicin en espaol sale el viernes a la venta.
El escritor se muestra muy crtico con el reciente fenmeno de la "literatura light", en la que "todo el mundo decide que tiene algo para contar, que son sus propias experiencias, y eso quiz permite escribir un libro, quiz dos, pero despus se acaba".
"Lo que cuenta no es tanto la experiencia, lo que cuenta es la imaginacin, la capacidad de inventar", sostiene Saramago, quien recalca: "Eso es la literatura".
Saramago, de 86 aos, considera adems que la novela ha dejado de ser "un genero, ha perdido esa definicin, sus lmites", para convertirse en lo que el llama "espacio literario" donde todo cabe.
La ficcin es su razn de ser primordial, pero tambin el ensayo, la filosofa, el arte, la ciencia, "todo puede caber hoy en una novela y de alguna forma eso est en el Quijote", la narracin como espejo, donde todo se refleja y cuya influencia sobre su ltimo libro, segn admite Saramago con humildad.
"Hay quien dice que yo soy un escritor cervantino -abunda-, digamos que de tercera o cuarta categora, porque a Cervantes no lo iguala cualquiera".
En la historia del traslado de Lisboa a Viena de un elefante regalado en el siglo XVI por el rey de Portugal al archiduque de Austria, Saramago recurre a esas tcnicas narrativas y la obra juega con el papel didctico del Quijote, "de alguien que tiene algo para proponer, para ensear".
En su labor literaria hay para l otra presencia poco obvia, la de Franz Kafka, que considera "el gran escritor, el gran inventor del siglo XX".
Junto a l admira a Jorge Luis Borges, creador de "la literatura virtual" con historias sin relacin con la realidad "que a pesar de eso existen, como algo virtual que no existe pero est".
En materia estilstica, en "El viaje del elefante", Saramago hace una doble afirmacin de sus postulados literarios sobre la figura del narrador, que rechaza de plano, y la funcin oral y esttica de las maysculas y los signos de puntuacin.
"Llevo unos cuantos aos en una pequea guerra con los tericos de la literatura. Alguno de ellos ha inventado esa figura del narrador y yo sostengo desde hace aos que no existe", explica.
Frente a "los distintos narradores que ellos encajan en esa teora", como el narrador implcito, Saramago argumenta que "lo que est all es el autor" y esgrime a su favor las obras de teatro: "Si para narrar algo hace falta un narrador donde est en el teatro", se cuestiona.
En su ltimo libro, el Nobel luso cree haber resuelto el problema "instituyendo la figura del autor-narrador", que no slo se limita a contar la historia sino que interviene con comentarios, algunos anacrnicos, y revela que dicta a su antojo en el relato.
Sobre su aversin a seguir al pi de la letra las normas ortogrficas Saramago reconoce que "un lector crtico o curioso podra preguntar si la falta de maysculas y puntos ha sido deliberada".
Y responde: "Claro que ha sido deliberada, pero a la vez es algo que de alguna forma me ha sido impuesto desde dentro por la misma narracin. Luego pueden venir otras explicaciones un poco frvolas". Tras lo cual agrega que "las maysculas afean la pgina".
Ya en "Las intermitencias de la muerte" (2005) el autor haba pasado a minscula, recuerda, la letra inicial del nombre de varios grandes compositores mencionados en la obra.
"En el fondo no cambio nada porque, cuando hablamos, los nombres propios no se sabe si estn en maysculas o minsculas. La palabra autntica es la que sale de la boca, la palabra escrita es una sombra mientras no la pronuncies, una pequea momia".
Para "despertar" las palabras, para que asuman su propia integridad y suenen, para eso, subraya el escritor, no son necesarias las maysculas.