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Sarkozy se hace cargo de la gestión tras el fracaso mundialista

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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha hecho cargo del futuro de la selección francesa, sin esperar siquiera el final del Mundial de Sudáfrica, tras la calamitosa actuación de "les Bleues".

Para ello presidirá el miércoles una reunión en el Palacio del Elíseo con el primer ministro, François Fillon; la ministra de Deportes, Roselyne Bachelot; y la subsecretaria de Deporte, Rama Yade.

Según el portavoz de Gobierno, Luc Chatel, declaró en Consejo de Ministros que "desea que las decisiones se tomen con calma, con reflexión".

"El Gobierno desea dejarse tiempo para (tomar) decisiones", indicó Chatel.

La campaña de Francia, que se ha visto empañada por los enfrentamientos y el boicot de una sesión de entrenamiento, terminó el martes con una derrota por 2-1 frente a Sudáfrica que les deja en el último puesto del Grupo A sin haber logrado una victoria.

El capitán del equipo, Thierry Henry, llamó al presidente desde Sudáfrica y le dijo que quería verle lo antes posible al volver a Francia, contó Chatel a la prensa.

Sarkozy no intervino sobre el fondo del asunto en la reunión ministerial, "pero conocéis demasiado el gusto del presidente de la República por el fútbol para imaginar que vaya a permanecer indiferente a la situación", agregó el portavoz.

La selección de Francia, que se clasificó para el Mundial en el partido de vuelta de la repesca contra Irlanda gracias a un gol conseguido tras una mano de Henry, está pasando por el periodo de su historia.

Criticada por Yade por el lujo de su residencia sudafricana, fustigada por la falta de eficacia de su ataque y las lagunas en defensa, y dirigida por un entrenador desacreditado, Raymond Domenech, la selección tricolor ha pasado por una verdadera pesadilla tras el segundo partido contra México, que perdió 2-0.

Después de un empate 0-0 contra Uruguay en el primer encuentro mundialista y prácticamente eliminada, "les Bleues" añadieron el escándalo a la mediocridad, con los insultos del delantero Nicolas Anelka a Domenech, su expulsión del equipo, la marcha de los jugadores de un entrenamiento en señal de protesta, un altercado del capitán Patrice Evra con un miembro del equipo técnico y la dimisión de un responsable federativo.

Balance: un divorcio con los aficionados y una selección ridiculizada por la prensa internacional.