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Sarkozy convoca a la banca para recordarle su compromiso sobre pago de primas

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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirá en próximo día 25 con los representantes de los bancos del país para recordarles sus compromisos en materia de remuneración de sus dirigentes con bonificaciones, indicó hoy el Elíseo.

El anuncio coincide con la reunión que mantienen hoy los banqueros con el primer ministro, François Fillon, dentro de la polémica suscitada por el pago de bonificaciones millonarias a los directivos de las entidades que reciben ayudas estatales para superar la crisis.

El presidente francés recordará a los banqueros que deben respetar las reglas adoptadas en la reunión del G-20 de Londres de abril pasado sobre la limitación del pago de remuneraciones extraordinarias a sus directivos, señaló la Presidencia en un comunicado.

"Francia está decidida a hacer del respeto a esas reglas en todas las plazas financieras mundiales uno de los puntos fuertes del G-20 de Pittsburg en septiembre próximo", indicó el Elíseo.

Sarkozy pidió al gobernador del Banco de Francia que "aplique con firmeza las reglas en vigor, sobre todo, en materia de remuneración", precisó.

La polémica saltó de nuevo esta semana en Francia tras la revelación de que el banco BNP Paribas destinará el próximo año 1.000 millones de euros en primas para retribuir a sus directivos, mientras que se benefició de una ayuda estatal de 5.100 millones de euros.

Tanto la oposición del Partido Socialista como los sindicatos consideraron "escandaloso" el pago de esas indemnizaciones.

Por otro lado, en su encuentro con los banqueros Sarkozy les recordará los compromisos que adquirieron de "preservar los créditos indispensables para la economía en contrapartida al plan de apoyo al sector bancario lanzado en octubre de 2008", señaló la Presidencia en un comunicado.

"El jefe del Estado pretende ante todo garantizar el mantenimiento de la financiación bancaria de las empresas y los hogares", indicó.

Francia adoptó un plan de apoyo a las entidades bancarias dotado de un máximo de 360.000 millones de euros destinado a revitalizar el crédito y evitar las quiebras de las entidades afectadas por la crisis.

A cambio, Sarkozy pidió a los bancos que se comprometieran a dar préstamos para reactivar la economía.