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Sarkozy dice que las agencias no definen la política económica

Moody's mantiene la triple A a Francia y S&P se la quita al fondo de rescate europeo

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Donde la agencia Standard & Poor's ve riesgos, su competidora Moody's hace la vista gorda. Después de que la primera decidiera el viernes quitarle a Francia la máxima calificación de su deuda, la preciada triple A, este lunes Moody's decidió mantenerla.

Esta decisión da un margen de maniobra al Gobierno francés, aunque no por mucho tiempo, ya que Moody's advirtió de que revisará esta nota a lo largo del primer trimestre de 2012. A pesar de ese margen, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, de visita en España, aseguró que las agencias de calificación no definen las políticas económicas. 'El viernes una agencia de calificación dijo una cosa. Y el lunes, otra ha confirmado que mantiene', aseguró tras reunirse con el presidente español, Mariano Rajoy.

El BCE pide reducir la dependencia «mecánica» de las agencias de rating

Sarkozy insistió en que la política económica no se define con golpes. 'Así que yo no voy a tener en cuenta lo que dicen unos y otros. Yo estoy pendiente de la economía real', aseguró el francés, informa María Jesús Güemes.

Pero tal vez sea esa economía la que se vea afectada por la última decisión de S&P que, a media tarde de este lunes, anunció lo que más temían los mercados: que el fondo de rescate europeo también perdía la triple A. Una vez que dos de sus principales contribuyentes, Francia y Austria, perdieron la máxima calificación era cuestión de tiempo que la perdiera también el fondo. Las consecuencias de esta decisión se testarán hoy en el mercado, cuando el mecanismo europeo acuda a pedir prestado dinero.

En teoría, los inversores pedirán un incremento de las garantías y forzarán una subida de los tipos de interés. El fondo de rescate europeo presta ayuda a Grecia, Irlanda y Portugal a un tipo de interés fijo, por lo que cuanto más caro le cueste financiarse más problemas puede acarrear a los países que aportan fondos, entre ellos Alemania.

Además, la bajada de rating de Francia apenas ha afectado a los mercados (ver información en pág. 4) porque los grandes fondos de inversión hace tiempo que habían tomado sus precauciones y ante la posibilidad de una rebaja de la deuda francesa ya habían retirado sus posiciones. Si habían sido tan previsores con una rebaja del fondo de rescate se verá hoy.

Aunque la realidad es que las decisiones de estas compañías calificadoras hace tiempo que dejaron de sorprender al mercado. Su falta de previsión, por ejemplo, hizo que ninguna advirtiera con antelación la crisis subprime. Y sus errores desde entonces no han dejado de minar su credibilidad.

En ese sentido, llovieron este lunes las críticas políticas. El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, alertaba de las dudas sobre la transparencia de estas agencias de calificación. 'Me sorprenden los momentos que escogen estas agencias para anunciar sus decisiones. Además, sus puntos de vista deberían ser únicamente uno de tantos'.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaüble, llamó a no 'sobrevalorar' la decisión de S&P de rebajar la nota a la deuda de varios países europeos. 'No es nuevo que existe una gran incertidumbre en los mercados en relación a la zona euro', aseguró.

Por su parte, el portavoz de la Comisión Europea, Olivier Bailly, calificó de 'muy extraña' la decisión de S&P y aseguró que 'supone una mala interpretación' del esfuerzo que están haciendo los países de la zona del euro.

Lo que no dijeron ninguno de ellos es que si estas agencias siguen teniendo importancia para los inversores es precisamente por el poder que en su momento les dieron los bancos centrales, ligando la posibilidad de obtener financiación en los mercados a la presentación de garantías 'calificadas' por estas agencias. Quien sí se refirió a ello fue el presidente del BCE, Mario Draghi, al asegurar que estas empresas han sufrido una gran pérdida de reputación durante esta crisis y ha pedido reducir la 'dependencia mecánica' de la UE respecto a las notas emitidas por estos organismos. Un reto que está en sus propias manos y en las de los gobiernos que critican, pero no actúan.