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Sarkozy pide aplicar la ley contra la regularización global que es "catastrófica"

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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, subrayó hoy su oposición a una regularización global de los inmigrantes irregulares porque la experiencia muestra que "conduce a la catástrofe", e insistió en aplicar la ley, al tiempo que criticó a los empresarios que contratan a sin papeles.

"Está descartado que hagamos una regularización global porque conduce a la catástrofe", declaró Sarkozy en una entrevista televisada, y recordó que tras el proceso de legalización masivo de indocumentados en 1997, "al año siguiente hubo una explosión de demandas de asilo".

También aludió a las experiencias de España e Italia, que hicieron algo similar pero "han decidido no hacerlo de nuevo porque genera un efecto llamada" y "beneficia a los traficantes".

Respondía así a una pregunta sobre la crisis generada por los al menos 800 expedientes de trabajadores en situación irregular que trabajan con contratos -e incluso muchos pagan cotizaciones e impuestos- en París y en su región, y que han salido a la palestra con una huelga iniciada el martes de la semana pasada para reclamar papeles.

Sarkozy descartó el recurso a mecanismos excepcionales al insistir en que "hay una ley que se aplica a todo el mundo", aunque a continuación recordó que la ley, aprobada el pasado año a iniciativa de su Gobierno, "prevé posibilidades de derogación" y que se pueden traer extranjeros en los sectores en los que no se cubren las ofertas de empleo, y hay 500.000 al año.

También lanzó una reprimenda a los empresarios que contratan a esos extranjeros indocumentados: "que no me vengan a decir que hay que traer a inmigrantes sin papeles para trabajar", cuando el nivel de paro de los extranjeros con situación regularizada en Francia es del 22%.

"No entiendo por qué los empresarios (que daban trabajo a los sin papeles) no habían solicitado su regularización", y sólo lo piden ahora cuando han quedado descubiertos por la huelga, añadió.

Sobre su posición general, y tras felicitarse de haber acabado electoralmente con la extrema derecha -que utilizaba como principal argumento el rechazo de la inmigración- explicó que "somos un país abierto".

"Francia seguirá siendo un país abierto" pero "no podemos acoger, como dijo Michel Rocard (antiguo primer ministro socialista) a toda la miseria del mundo", comentó.

En esa línea, indicó que "nunca" ha defendido la "inmigración cero", pero de ahí a decir que hay que buscar mano de obra en el exterior "es un paso que no daré".

Sarkozy se declaró "a título intelectual" a favor de conceder el derecho de voto en las elecciones municipales a los extranjeros extra-europeos que viven en Francia desde hace al menos 10 años, a condición de que sus países de origen acepten lo mismo con los franceses allí.