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La Scala abre temporada con un "Don Carlo" en medio de una polémica por el cambio de tenor

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El templo de la lírica mundial, "La Scala" de Milán, inauguró hoy la temporada con un "Don Carlo" de Giuseppe Verdi que dividió al público y en un clima envuelto en la polémica por el "golpe de escena" del cambio del tenor protagonista sólo algunas horas antes de la representación.

El "Don Carlo" bajo la batuta del italiano Daniele Gatti no obtuvo las esperadas grandes ovaciones, y el director recibió aplausos -que duraron unos ocho minutos-, pero también los abucheos de algunos espectadores del llamado "Loggione", que suelen ocupar los puristas del género.

Desde el primer momento pesó en la atmósfera del teatro milanés la inesperada decisión de Gatti de sustituir al tenor italiano Giuseppe Filianoti del papel principal, el de "Don Carlo", por el estadounidense Stuart Neill.

Sin dar explicaciones, ayer la Scala consideró que Neill se encontraba en mejor forma para interpretar el difícil papel de la ópera de Verdi.

Los medios de comunicación explicaron que Filianoti no convenció al director Gatti y que cometió varios errores durante el ensayo general del pasado jueves, dedicado a los jóvenes.

Como en los dramas operísticos, Filianoti aseguró que fue "traicionado" por La Scala y "apuñalado por la espalda en el último momento".

"La Scala quiso que dijera que estaba enfermo, pero yo, Giuseppe Filianoti, estoy en perfecto estado, listo para interpretar un papel en el que me siento seguro", dijo el tenor a un diario milanés, que explicó que durante el ensayo había preferido no forzar la voz.

El director del teatro, Stephane Lissner, afirmó que es "algo normal que en una inauguración de este tipo haya marchas atrás y se hagan cambios", ya que sobre "La Scala" pesa "una gran responsabilidad ante el mundo de la música" y tiene que ofrecer lo mejor.

Y la actuación de Stuart Neill no convenció al público que se dividió entre pitos y aplausos, mientras que recibieron una calurosa ovación Ferruccio Furlanetto, en el papel del rey Felipe II; Dolora Zajick, como princesa de Eboli; la soprano protagonista Fiorenza Cedolins (Isabel) y Dalibor Jenis (Rodrigo).

Los espectadores también se dividieron respecto al trabajo del director escénico Stéphane Braunschweig, que puso en escena un "Don Carlo" en el que destacó la sobriedad.

Si en pasado Franco Zeffirelli había pecado de escenarios fastuosos y demasiado lujo y detalles, el director escénico elegido este año, el francés Stéphane Braunschweig, prefirió la austeridad en sus decorados.

El director francés eligió decorados esenciales, minimalistas, a veces prácticamente inexistentes, con el objetivo de evitar cualquier tipo de referencia histórica, y resaltar los momentos de tensión y fuerza de la trama.

A veces incluso la oscuridad envolvía a los cantantes para que el público se concentrase en la tensión de la historia, sin dejar distraerse por el escenario, según indicó el director francés que había sido su intención.

Mientras que brillaron en el vacío escenario los ricos y elaborados trajes de Thibault van Craenenbroeck inspirados en el periodo histórico de la ópera, la España del Siglo XVI.

El acto cultural más importante de Milán fue también, como es tradicional, una ocasión mundana y al evento participaron personajes del mundo de la moda, de las finanzas y del espectáculo, así como cinco ministros del Ejecutivo italiano, mientras que no acudió, aunque estaba previsto el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi.