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Schmitt mira la pareja en clave de intriga en la obra "Pequeños crímenes conyugales"

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El escritor Eric-Emmanuel Schmitt, considerado el más importante dramaturgo francés vivo, analiza las relaciones de pareja en clave de intriga en la obra "Pequeños crímenes conyugales", que bajo la dirección de Xicu Masó, se estrena el próximo día 16 en el Teatro Poliorama.

"Pequeños crímenes conyugales" narra la historia de Gilles, que es víctima de un misterioso accidente y que tras una temporada en el hospital vuelve a casa con su mujer Lisa pero víctima de amnesia; y a partir de lo que ella le explica, él intenta reconstruir su propia vida.

En la presentación, Schmitt ha confesado que pudo escribir esta obra con 20 años y lo hizo con 40, porque "necesitaba cierta experiencia para poder hablar de un amor con una perspectiva de futuro".

El dramaturgo francés detecta que hay diferentes reacciones del público a esta obra en función de la edad: "los que tienen 20 años ven a la pareja con dureza, los que tienen 40 lo ven con justicia, y los que tienen 60 la ven con mirada tierna".

A su juicio, "Pequeños crímenes conyugales", que se representará en el Poliorama hasta el 24 de abril, podría ser una obra sobre "la violencia de la pasión del inicio de cualquier pareja, que evoluciona hacia formas más implícitas, más ocultas".

La obra cuenta una historia totalmente actual y habla de "una forma de querer muy actual".

"Hoy, vemos que las parejas se unen y se separan con mucha facilidad, porque las convenciones sociales, religiosas y familiares ya no tienen el mismo peso que antes", señala Schmitt, para quien "es necesario que haya buenas razones para que una pareja se mantenga, algo que no suele suceder en el tiempo actual, en el que las parejas se juntan y se separan con mucha facilidad".

Para Schmitt que una obra suya se represente en el Poliorama es como volver a un teatro fetiche: "Aquí se representó una obra mía en el inicio de mi carrera como autor teatral hace veinte años, y en 2007 se programó otra obra mía, 'El libertino', con la misma pareja de actores, Ramon Madaula y Laura Conejero".

Al hilo de las palabras del autor, el director Xicu Masó piensa que el equipo artístico está "remando en la misma dirección" y ha confesado: "con 50 años, al leer el texto a veces me reconocía en Gilles y otras veces en Lisa".

Masó cree que con "Pequeños crímenes conyugales" tiene la sensación de tener dos obras a la vez: "una sobre el análisis de la vida conyugal madura y otra de intriga".

La dificultad de mantener la intriga durante toda la obra, sin los recursos del cine, ha sido el principal reto al que se ha enfrentado Masó, y por esta razón "como trabajo de género ha sido interesante trabajar con el tempo, el ritmo, las miradas".

Para contribuir al mantenimiento de esa trama de suspense, Masó optó por "dar a la música un tratamiento de banda sonora de película".

Ramon Madaula ha querido dejar claro que esta obra no es una segunda parte de "El libertino", aunque sean los mismos dos protagonistas y que coincidan nuevamente en una obra de Schmitt es "una mera coincidencia".

Lo que más gusta a Madaula de esta pieza es que "analiza muy bien una pareja que funciona, que llevan quince años juntos, pero que después de ese tiempo necesitan hacer un 'reset' para continuar".

A los que no les interese el tema de la pareja, siempre tendrán la historia de la intriga, advierte el actor.

Para Madaula, lo más difícil de esta pieza es que "juega constantemente con la verdad y con la mentira y obliga (al actor) al esfuerzo de saber qué es lo que tiene que ver el público y qué no, para mantener la intriga".

La misma producción, con la misma dirección y equipo artístico, aunque con diferentes actores, se podrá ver a principios de 2012 en Madrid.