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Sebastián Cordero dice que "el cine latino vive un momento de gran diversidad"

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"Ratas, ratones y rateros" y "Rabia" han sido las cintas que, impregnadas de contenido social, han convertido a Sebastián Cordero en el más importante de los cineastas ecuatorianos actuales, razón por la cual preside el jurado de la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.

"El cine latino vive un momento de gran diversidad", asegura Cordero en una entrevista con Efe. Pero entonces, ¿sigue siendo necesario abrir una sección exclusiva para una cinematografía cada vez más rica?

"A la gente le gusta agrupar las cosas, es una manera de organizarse la mente, lo que se va a ver", explica este cineasta nacido en Quito en 1972.

Once películas serán las que el cineasta tendrá que "juzgar" en este año en el que Cordero viene con una victoria festivalera bajo el brazo: ganó la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga con "Rabia".

Y también conoce Horizontes Latinos como concursante, pues "Ratas, ratones y rateros" le presentó "en sociedad" hace ya once años, por eso conoce la importancia de este tipo de plataformas para exportar el cine de los países latinoamericanos.

"Por alguna razón no hemos logrado todavía que nuestro cine se difunda naturalmente en los países vecinos sin la necesidad de pasar por España o Estados Unidos", afirma.

Desde ese nervio sofocante exportado por "Amores perros" o "Ciudad de Dios", a la poética de autor de cineastas como Lucrecia Martel y Fernando Eimbcke o la entrañable transparencia de Juan José Campanella, Latinoamérica se ha revelado como una potencia cinematográfica de primer orden en el siglo XXI.

Y Horizontes Latinos sigue apostando por indagar en sus propuestas: "Abel", dirigida por Diego Luna y producida por John Malkovich, inauguró una sección en la que también concurren títulos recién llegados de Venecia, como "Post mortem", de Pablo Larraín, o "Nostalgia de la luz", del gran cineasta chileno Patricio Guzmán.

"Ahora, Latinoamérica es uno de los lugares donde están sucediendo cosas más interesantes cinematográficamente, precisamente por toda la serie de obstáculos que existen y la realidad muy fuerte del día a día", resume.

Y es esa realidad, complicada y a veces poco conocida, la que "alimenta un cine de propuestas y estilos muy diferentes" a pesar de su "lenguaje y realidad comunes".

Pero, si algo deja vislumbrar Horizontes Latinos, es el buen entendimiento financiero en el cine iberoamericano: por poner dos ejemplos, "Agua fría de mar", de Paz Fábrega, está producida por Francia, España, México y Costa Rica, mientras que "Norberto apenas tarde", dirigida por el actor Daniel Hendler, está producida por Argentina y Uruguay.

"Se trata de ir rompiendo esas fronteras", reconoce Cordero, pero no solo físicas, sino también en la cuestión estilística: "Se mezcla el documental con la ficción", asegura, mientras existe también "la corriente del otro lado: explorar el cine de distintos géneros, algo que en Latinoamérica no ha sido tan usual".

Y ahora que el cine mundial aprieta el cinturón por la crisis, Latinoamérica, más acostumbrada a bregar con los problemas económicos, puede ser el modelo a seguir. "La gente se vuelve más creativa. Cuando tienes que hacer una película por menos dinero, eso significa recurrir a decisiones creativas que marcan la forma y el fondo", asegura.

En su productividad está el ejemplo. Todavía sin estrenar "Rabia" en España, ya tiene un nuevo proyecto: "Pescador", coproducción entre Ecuador y Colombia que narra cómo "en un pueblo de pescadores de la costa de Ecuador llegó un cargamento de cocaína con una marea", adelanta.

Por Mateo Sancho Cardiel