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Sebastián dice que la revuelta libia no pone en riesgo el suministro a España

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El titular de Industria, Miguel Sebastián, ha asegurado hoy que la revuelta en Libia no pone en riesgo las necesidades de petróleo y gas de España, aunque sí tendrá un impacto económico si sube el precio del barril, puesto que por cada diez euros de incremento la economía española pierde 6.000 millones.

Así lo ha señalado el ministro al término del pleno del Congreso en declaraciones a los periodistas, a quienes no ha querido avanzar qué medidas incluirá el "plan de ahorro energético" que aprobará el Consejo de Ministros este viernes ante las repercusiones de la crisis libia en el precio de los combustibles.

Sebastián ha señalado que la situación libia no provocará problemas de abastecimiento en España, puesto que el petróleo de este país representa un 13 por ciento del consumo español, "y es perfectamente sustituible por otras fuentes", y el gas no llega al dos por ciento.

Lo que sí existe, ha dicho, es un riesgo de que suba más el precio del barril, y eso tendría claras repercusiones en la economía española y en los ciudadanos.

"Por cada diez euros que sube el barril, nos cuesta 6.000 millones de euros a la economía española; y a Europa le cuesta lo que todo su presupuesto", ha explicado.

Ha considerado, a este respecto, que ante el "alto" componente especulativo del mercado del crudo habría que emprender acciones globales y desde la UE para acabar con dicha especulación, además de pedir a la OPEP que aumente la producción frente a la situación de incertidumbre.

Con todo, ha insistido en que ante la subida del precio lo único que se puede hacer es ahorrar energía y reforzar los planes de ahorro.

A este respecto, no ha querido adelantar nada sobre el plan que prevé aprobar el Consejo de Ministros este viernes, ya que es algo que atañe a muchos Ministerios, tiene varias fases, y debe aún debatirse.

De hecho, fuentes del Gobierno han señalado que de aquí al viernes se va a trabajar en el plan de ahorro, aprovisionamiento y eficiencia energética.

A pesar de tener la garantía de que no habrá problemas con el suministro mientras la crisis no afecte a países como Arabia Saudí, el Ejecutivo quiere ponerse en el peor de los escenarios para que, llegado el momento, España esté preparada.