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Sebastián Hiriart cruza la frontera como viaje iniciático en su primer filme

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El mexicano Sebastián Hiriart ha presentado en el 58 Festival de Cine de San Sebastián su primera película, "A tiro de piedra", sobre el viaje de un joven que cruza la frontera en busca de un tesoro que se le aparece en sueños, y que el realizador plantea como "un rito iniciático" a la edad adulta.

En esta fábula, el protagonista, Jacinto Medina (Gabino Rodríguez), es un pastor de cabras que, cansado de la rutina, decide alejarse del sol del desierto mexicano en busca de las nieves de un paraje de Oregon, donde espera cumplir su objetivo.

Tendrá que recorrer miles de kilómetros desde su San Luis Potosí natal y sufrir los avatares de cualquier "ilegal" en Estados Unidos, aunque en este caso la meta no sea buscar un puesto de trabajo para subsistir.

La elección del lugar tan distante no es casual. Hiriart, que tiene 26 años, vivió durante un año en ese pueblo de Oregon, que supuso para él el rito de iniciación que ha querido trasladar ahora a la película, según ha dicho a Efe.

Aunque el joven realizador, hijo del escritor Hugo Hiriart y de la directora de cine Guita Schyfter, ha querido contar también "otras cosas al mismo tiempo".

"Por un lado, que por banales que puedan ser nuestras obsesiones, dentro de un detalle efímero puedes encontrar sentido a tu vida. Por otro, lo he planteado como un círculo, en el sentido que decía T.S. Elliot, que nunca dejaremos de explorar y al final de la exploración llegaremos al punto de partida", explica.

Hiriart, que fue actor siendo niño y luego fotógrafo, rodó esta película con 8.000 dólares que había ahorrado trabajando como operador de cámara, para lo que empleó nueve semanas y recorrió 17.000 kilómetros.

Fue seleccionada para las convocatorias Cine en Construcción 16 y 17, en los festivales de San Sebastián y Toulouse, un respaldo que le sirvió para que una entidad de su país financiase la postproducción del filme.

También aprendió algo fuera de la sala de edición, a escuchar las críticas, lo que utilizó para "redondear" su cinta, para la que había rodado 48 horas de material y que dejó en 93 minutos, tras un primer corte de 45 minutos y otro posterior de 27.

El joven realizador mexicano habría seguido como fotógrafo de haber tenido los trabajos que deseaba. Ahora, tras haber probado, está más interesado en la dirección.

Ya ha acabado su segunda película, "Insectos: la filosofía natural del amor", y prepara la tercera, "Marea estanca", sobre un anciano que quiere ser marinero.