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El sector de la animación pide ayuda para no perder el tren del mercado

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Poca financiación estatal, falta de compromiso de las televisiones públicas e inexistencia de programas de formación: esos son los problemas que lastran la animación española para televisión, un sector de creciente importancia y cuya audiencia no para de crecer.

"Hay un mercado mundial gigantesco de niños que consumen y necesitan estos contenidos", recordó a Efe Carlos Biern, de la distribuidora y productora BRB, quien destacó que en España los principales canales temáticos infantiles tienen ya una audiencia superior a la del segundo canal generalista más visto.

Biern, uno de los participantes en el Cartoon Forum que hasta hoy reúne en Sopron al sector de la animación europea para televisión, destacó que la gran contradicción del sector en España es la falta de apoyo institucional, pese a su probada capacidad de exportar producto de éxito.

Desde la ya histórica "Dartacan y los tres Mosqueperros", pasando por éxitos recientes como "Pocoyo" o "Suckers", Biern se refirió a la capacidad de las series españolas "de generar, industria, talento y dinero".

El responsable de BRB insistió en la importancia de los contenidos de animación y lo esencial de que la programación infantil "se mime mucho en Europa", por su labor educativa, su papel en la creación de valores y la necesidad de entretenimiento.

Pese a ese mercado de oportunidades, el productor insistió en que el sector carece del suficiente apoyo de los organismos públicos.

Si en los años 80 Televisión Española fue el pilar esencial que hizo posibles series ya míticas como "Willy Fog", "David el Gnomo" o "Ruy, el pequeño Cid", todas de BRB, "en los últimos años ha habido muy poco apoyo por parte de la coproducción".

"Sólo TV3 ha apostado en los últimos años por la producción de animación. Entienden que hay que apoyar la formación, produciendo contenidos. E invierten 3-4 millones de euros cada año en series de animación", explicó.

Respecto a las cadenas privadas, "no tienen dinero y necesitan cubrir al público infantil, así que usan material de fuera" que las cadenas estadounidenses ponen a su disposición gratis.

Además, Biern criticó el desequilibrio entre el apoyo que cadenas y organismos públicos dan al cine y a la animación.

"Somos la Cenicienta. Se tiene la creencia de que el productor español (de animación) está acostumbrado a buscarse la vida", dijo.

"Nos tendremos que ir a otro país o ponernos a producir videojuegos", dijo Biern, quien advirtió del riesgo de que "las cadenas de Norteamérica y Japón acaben invadiendo y colapsando las cadenas infantiles europeas".

"Es una amenaza brutal al productor independiente de Europa", advirtió.

Otro de los grandes problemas del sector reside en la falta de planes de formación.

"Hay muy poco y muy irregular. Hay escuelas o másters pero no hay un estándar ni un control", explicó el director José Luis Ucha, uno de los miembros del estudio Screen 21.

La falta de becas, el hecho de que todos los centros sean privados y el que no haya planes de estudio obligan al autodidactismo, indicó Ucha.