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El sector público le planta cara a Gordon Brown

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Con la popularidad baja y el malestar de sus diputados por unas medidas fiscales, el primer ministro británico, Gordon Brown, afrontó hoy una de las peores oleadas de huelgas desde que los laboristas llegaron al poder en 1997.

El sector público, con los maestros a la cabeza, ha decidido plantarle cara a Brown en protesta por unos insatisfactorios aumentos de salarios, por debajo del índice de inflación.

Los paros, que afectaron a un tercio de las escuelas en Inglaterra y Gales, coinciden con momentos muy difíciles para el "premier", quien no levanta cabeza en los sondeos sobre intención de voto y se ha visto obligado a hacer concesiones para impedir una gran revuelta de sus parlamentarios a raíz de unas medidas fiscales.

Ante una rebelión laborista que amenazaba con perjudicar su autoridad, Brown decidió anoche que el Gobierno compensará con ayudas a los afectados por una subida de los impuestos a los contribuyentes con los salarios más bajos.

A esto se suma la decisión de maestros, funcionarios públicos y guardacostas de secundar hoy sendos paros de 24 horas.

La huelga más importante, la convocada por el Sindicato Nacional de Maestros (NUT, en sus siglas en inglés), es la primera que los educadores apoyan en 21 años, lo que ha obligado a cerrar total o parcialmente unas 8.000 escuelas en Inglaterra y Gales.

El primer ministro tildó el paro de "desafortunado y lamentable" y recalcó que la medida había sido orquestada por una "minoría" de profesores.

Sin embargo, los docentes estiman que la oferta salarial, escalonada en los próximos tres años -un alza del 2,4 por ciento en el primer ejercicio y el 2,3 por ciento en los otros dos- está por debajo de la inflación.

Los miembros del NUT solicitan un incremento del 4,1 por ciento, igual que el Índice de Precios Minoristas.

Los maestros participaron hoy en numerosas manifestaciones en diversas ciudades del país, especialmente en Londres (donde más de 6.000 profesores protagonizaron una marcha), Manchester, Liverpool, Leeds, Newcastle, Sheffield y Cardiff.

La medida de fuerza, duramente criticada por los ministros, ha afectado a unos 2,5 millones de escolares y ha obligado a los padres que trabajan a tomar el día libre para cuidar de sus hijos.

En Liverpool, sólo siete de las 194 escuelas de esta ciudad del noreste de Inglaterra funcionaron normalmente, mientras que en Gales la mitad de los colegios permanecieron parcial o totalmente cerrados.

El viceministro británico de Colegios, Jim Knight, dijo hoy que los padres se sienten "frustrados" por esta huelga y aseguró que la propuesta de aumento es "razonable" y no será mejorada.

"Los padres se sienten frustrados y consideran que es inconveniente que los niños pierdan (una jornada de) educación. Yo comparto ese sentimiento", subrayó Knight.

Sin embargo, la secretaria general en funciones del NUT, Christine Blower, indicó hoy que la huelga es el "último recurso" que tenían, puesto que los maestros han recibido alzas por debajo del nivel de la inflación, pese a su compromiso y trabajo profesional, el exceso de labores y el descenso de la moral entre ellos.

La Cámara de Comercio Británica ha advertido de que la medida de hoy puede costar a los negocios unos 68 millones de libras (88 millones de euros) por horas de trabajo perdidas, ya que los padres se han visto obligados a pedir la jornada libre.

A la huelga de los maestros se suma la que secundaron hoy unos 100.000 funcionarios de diez departamentos del Gobierno, también en demanda de mejoras salariales.

El Sindicato de Servicios Público y Comercial (PCS) convocó este paro por los planes de la Administración británica de ofrecer incrementos salariales por debajo de la inflación.

Entre los departamentos afectados figuran, entre otros, el Ministerio de Trabajo y Pensiones, el de Interior y el de Transporte.

Entre tanto, unos 700 miembros del servicio de guardacostas empezaron anoche una huelga de 24 horas, por las mismas razones que los maestros y los funcionarios públicos.