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Seis detenidos e intervenidos 3.000 kg. de hachís y armas de fuego en Tarragona

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Agentes de la Policía Nacional han intervenido 3.000 kilos de hachís y varias armas de fuego, entre ellas un fusil de asalto 'Cetme', a seis personas que han sido detenidas y que presuntamente introducían la droga procedente del norte de África en la zona del Delta de l'Ebre (Tarragona).

La Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil ha informado hoy en un comunicado que cinco de los detenidos son españoles y otro es marroquí, que presuntamente transportaban la droga en una lancha semirrígida de 15 metros desde el norte de África.

La incautación de la droga y las detenciones se han realizado en el marco de la operación policial 'Gringo', desarrollada por agentes de la unidad policial Udyco Costa del Sol con la colaboración de agentes de la Jefatura Superior de la Policía de Cataluña y de la comisaría de Tarragona.

Los detenidos son P.G.G., de 64 años; P.G.R., de 37 años; C.F.R., de 33; M.D.A.G., de 29; J.Q.H., de 29; S.M.M., de 51; y H.L., de 30 años, a los que se han incautado 93 fardos que contenían 3.000 kilos de hachís, la citada embarcación semirrígida de 15 metros y cuatro motores; un fusil de asalto 'Cetme' con cargador y munición y una escopeta, sin culata y con munición.

La Policía también ha incautado una pistola de 9 milímetros, con el número taladrado y con munición, un revólver calibre 357 con munición, un reloj marca 'Rolex', un anillo, un camión, dos turismos, uno de gama alta, 7.800 euros y diversos efectos, como teléfonos móviles, trajes de neopreno y bidones de gasolina, entre otros efectos.

Esta operación policial, que continúa abierta, se inició a mediados del pasado año cuando investigadores policiales de la Costa del Sol tuvieron conocimiento de las actividades de una organización delictiva que operaba en el Delta de l'Ebre que se dedicaba, presuntamente, a introducir grandes partidas de hachís por vía marítima.

El grupo de detenidos tenía establecida, según las mismas fuentes, una clara división de funciones y, así, mientras unos se encargaban de las actividades logísticas de los desembarcos, otros eran propietarios de una finca que lindaba directamente con la playa y disponía en su interior de una ría con acceso al mar y de un pequeño embarcadero.

Este era el lugar de entrada de las embarcaciones procedentes del Norte de África, afirma la Policía, que precisa que de este modo los narcotraficantes podían realizar con más seguridad la descarga de la mercancía.