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Semenya redobla las sospechas con una abusiva victoria en 800

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La sudafricana Caster Semenya, inmersa en un test de feminidad cuyos resultados se conocerán dentro de varias semanas, alimentó las sospechas sobre su género al ganar la final de 800 metros con un margen de 2.45 segundos, el más amplio en la historia de los campeonatos del mundo.

Su marca de 1:55.45, conseguida sin descomponer el gesto, resultó inalcanzable incluso para la defensora del título, la keniana Janeth Jepkosgei, que llegó segunda a la meta con 1:57.90, seguida de la británica Jennifer Meadow.

Jepkosgei recorrió a un ritmo vivo la primera vuelta en cabeza (56.83) y Semenya apareció arriba para sentenciar a 250 metros de la meta con un ataque que dejó clavadas a sus rivales.

En 1.500, Yusuf Saad Kamel, nacido Gregory Konchellah e hijo de Billy, campeón mundial de 800 hace 22 años en Roma, sorprendió a todos los favoritos y dio a Bahrein su primera medalla en los Mundiales de Berlín.

Más abierta que nunca en ausencia de otro bahrainí, Rashid Ramzi, campeón en Helsinki 2005 y suspendido por dopaje tras conquistar el oro olímpico en Pekín, Kamel sentenció con un esprint de 150 metros que le condujo vencedor a la meta en 3:35.93, por delante del etíope Deresse Mekonnen, que había hecho todo el gasto en el primer mil, y del defensor del título, el estadounidense Bernard Lagat.

Con Ramzi fuera de circulación, los favoritos eran los kenianos Augustine Kiprono Choge, de 22 años, el único que ha bajado esta temporada de 3:30, y su compatriota Asbel Kiprop, subcampeón olímpico e invicto este año.

Choge tomó la cabeza resueltamente desde la salida, pasó los 800 en 2:00.18 y continuó al frente hasta entrar en la última vuelta, cuando Deresse Mekkonen atacó a fondo. El grupo llegó muy junto a la última curva y todo se resolvió en el esprint. Los seis primeros clasificados nacieron en África. El francés Mehdi Baala, único europeo, hubo de conformarse con el séptimo lugar.

La final de disco discurrió entre el clamor del público. Robert Harting, apoyado por la masa vociferante de los aficionados, devolvió a Alemania el título ocho años después, arrebatando el triunfo al polaco Piotr Malachowski, que había dominado casi todo el concurso con un dedo roto.

Subcampeón mundial hace dos años en Osaka y cuarto en la final olímpica de Pekín, Harting lanzó el disco a 69,43 metros y Malachowski, que cerraba la competición, no pudo mejorar los 69,15 de su quinto lanzamiento. El favorito, el estonio Gerd Kanter, encontró consuelo en la medalla de bronce con 66,88.

Kanter, el único con marca del año por encima de los 70 metros (71,64), no pudo defender su título, y el lituano Virgilijus Alekna que a sus 37 años atesora dos títulos mundiales y otros dos olímpicos, terminó fuera del podio, cuarto con 66,36.

La jamaicana Brigitte Foster acabó en 100 metros vallas con el reinado de las atletas de Norteamérica, que habían ganado todos los títulos desde Sevilla'99.

Foster-Hylton, plata en París'03 y bronce en Helsinki'05, consiguió a sus 34 años su primera corona universal con un tiempo de 12.51, tres centésimas menos que la canadiense Priscilla Lopes, bronce en Pekín. Completó el podio otra jamaicana, Deloreen Ennis-London, plata en Helsinki y bronce en Osaka, con 12.55.

Fuera de las finales, el jamaicano Usain Bolt compareció por séptima vez en la pista del Olympiastadion para ganarse un puesto en la final de 200 metros con una nueva exhibición de superioridad.

Ataviado con una camiseta verde bajo la amarilla del uniforme jamaicano, Bolt cobró ventaja desde el primer metro y, vencedor en 20.08 sin apretar a fondo, no dejó el menor resquicio de duda sobre el desenlace de la final de la media pista, el plato fuerte de la jornada del jueves, a las 20.35 horas (18.35 GMT).

El estadounidense Wallace Spearmon hizo el segundo mejor registro de las semifinales al ganar la segunda en 20.14. El campeón norteamericano, Shawn Crawford, fue tercero en la serie de Bolt con 20.35.