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El Senado acepta discutir la reforma sanitaria de Obama

Los republicanos no logran bloquear el trámite que hubiera enterrado el proyecto

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En el largo y tortuoso camino hacia la reforma sanitaria, el Senado de EEUU aprobó en la noche del sábado debatir su versión del plan en el pleno, probablemente antes de finales de año, y sacarlo así de las comisiones sectoriales donde se había embarrancado en los últimos meses. La votación (60 a favor, todos los demócratas, y 39 en contra, los republicanos) promete un debate extremadamente duro y todavía incierto, marcado por la creciente crispación entre los dos partidos.

Imperó la disciplina de partido, aunque con fórceps. El líder de la mayoría, Harry Reid, consiguió finalmente los 60 votos, necesarios para aprobar su propuesta sin debate, después de convencer a dos senadoras demócratas reticentes, Blanche Lincoln de Arkansas y Mary Landrieu de Luisiana, cuya negativa amenazaba con echar por tierra la agenda legislativa de la Casa Blanca, que espera tener finalizado el plan a finales de este año o principios del que viene como muy tarde. El senador republicano de Ohio, George Voinovich, no votó.

Varios legisladores demócratas ya han advertido de que no apoyarán la reforma

El pasado día 7, en otra sesión de fin de semana, la Cámara de Representantes aprobó, por un margen de tan sólo cinco votos, su propia versión del plan de Obama, un proyecto que debería dar cobertura médica a 36 millones de personas y costar un billón de dólares en diez años.

El del Senado es algo más modesto: sólo cuesta 848.000 millones de dólares y aseguraría a 31 millones de personas. Para ayudar a financiar la colosal iniciativa, incluye un impuesto de 5% sobre las operaciones voluntarias de cirugía estética, al que humorísticamente ya se conoce como el Botax (de botox y tax, impuesto en inglés).

Los duros debates pueden alargarse hasta después de las Navidades

'Hemos empezado este camino muchas veces', dijo Reid, sobre quien recae ahora todo el peso del proceso. 'Nunca hemos llegado a terminarlo'. El líder demócrata anticipaba una votación final hacia Navidades, pero el enconamiento republicano y la oposición en sus propias filas podrían retrasarlo hasta después de las fiestas.

'No todos los 60 senadores de mi partido están de acuerdo con todos los aspectos de esta ley', admitió Reid, 'aunque están de acuerdo con la mayor parte'. Pero, como dicen en EEUU, el diablo está en los detalles. Landrieu, que se apuntó a la votación después de que se incluyeran en el plan 100 millones de dólares en ayuda médica para su Estado, Luisiana, Blanche Lincoln y otros demócratas conservadores ya han anunciado que no respaldan la propuesta actual, que incluye un seguro público.

Ahora viene el breve receso del día de Acción de Gracias, la festividad más celebrada en EEUU. Los demócratas temen que la maquinaria de propaganda republicana, que fue tan eficaz este verano para crear una ola de oposición contra el plan de Obama, vuelva a funcionar a marchas forzadas.