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El Senado de EE.UU. acoge con escepticismo el multimillonario plan de rescate del Gobierno

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El Gobierno de EE.UU. instó hoy al Congreso a aprobar con urgencia el multimillonario plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, pero algunos legisladores se mostraron escépticos sobre la efectividad de este plan.

"El plan que nos han presentado no se puede aceptar", dijo el presidente del Comité de Banca del Senado, el demócrata Christopher J. Dodd, a quien la propuesta dejó "atónito" por "su alcance y falta de detalle".

Los comentarios del influyente senador iban dirigidos al secretario del Tesoro de EE.UU., Henry Paulson, y al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que acudieron al Senado para defender su paquete de medidas y urgir al Congreso a aprobarlo sin dilación.

En paralelo, pero en un escenario muy diferente, la tribuna de oradores de la Asamblea General de la ONU, el presidente de EE.UU., George W. Bush, defendió el plan y dijo, ante los principales líderes mundiales, que su Gobierno estaba tomando "pasos audaces" para mitigar la crisis económica.

Si no se toman estos pasos, dijo Bush en su última comparecencia ante el debate de la Asamblea General, "la crisis tendrá un efecto devastador en las economías de todo el mundo".

En Washington, el centro de atención se encontraba en el Comité de Banca del Senado, donde los legisladores escucharon de boca de Paulson, de Bernanke y del presidente de la Comisión de Valores (SEC), Christopher Cox, la urgencia de aprobar el paquete de medidas.

Los senadores, no obstante, mostraron sus dudas sobre la efectividad de la medida y sobre la exorbitante cuantía del paquete, que se convertirá, de llevarse a cabo, en la mayor operación de rescate económico de la historia de EE.UU.

Este dinero se utilizara para que el Tesoro pueda comprar la deuda de mala calidad que intoxica las cuentas de los bancos.

Richard Shelby, el republicano de mayor rango en el Comité, se quejó de que el plan "pretende salvar a las mismas instituciones financieras que crearon esta crisis" y dijo que el Gobierno no ha dado garantías de que resolverá el problema.

El republicano Jim Bunning fue más directo: "este rescate a gran escala no es la solución. Es socialismo financiero y no es digno de Estados Unidos".

No obstante, el Gobierno y la Reserva Federal defendieron hoy con todo su empeño la urgencia del plan, pues advirtieron que de lo contrario, la situación de la economía se agravará o podría entrar en recesión.

"Los mercados financieros están en una posición bastante frágil y sin un plan de ayuda, empeorarán", predijo Bernanke.

Explicó que en la situación actual, que definió como "muy impredecible y muy preocupante", los bancos no están dispuestos a extender créditos.

"Si los mercados de crédito no funcionan, se perderán puestos de trabajo, las tasas de interés subirán, habrá más ejecuciones de hipotecas, el PIB (Producto Interno Bruto) se contraerá", afirmó Bernanke.

Paulson, por su lado, se defendió del escepticismo de los senadores al afirmar que este plan, en otras circunstancias, "no es algo que hubiera querido pedir, pero es mucho mejor que la alternativa".

En el ámbito financiero, los mercados aguardan expectantes la aprobación del paquete de medidas que, según pretende el Gobierno, será aprobado antes del próximo fin de semana, cuando el Congreso entra en receso hasta las elecciones del 4 de noviembre.

Hoy, la Bolsa de Nueva York cerró con un descenso del 1,47 por ciento en el índice Dow Jones de Industriales, afectada por las dudas que despierta la eficacia del plan de rescate.

Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el director gerente Dominique Strauss-Kahn, quiso respaldar la medida al asegurar que es "urgente" encontrar una solución "sistémica" a la crisis.

Hace medio año, el Fondo ya calculó que las instituciones financieras iban a perder más de un billón de dólares, "por lo que se nos criticó duramente", dijo en una entrevista al diario alemán Frankfurter Allgemeine.