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Los separatistas proclaman su victoria en las elecciones belgas

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Un partido que quiere escindir a Bélgica declaró el domingo su victoria en las elecciones parlamentarias, resultado que podría complicar los esfuerzos para formar una coalición que podría afrontar reformas de estado y un estricto control presupuestario.

El país no puede darse el lujo de retrasar las negociaciones de coalición porque tiene una abultada deuda y cualquier parálisis política podría dejarlo vulnerable en los mercados financieros, que vigilan atentamente por una crisis de deuda soberana entre los 16 países que usan el euro.

Proyecciones televisivas y resultados mostraban que los separatistas flamencos Nueva Alianza Flamenca (N-VA por su sigla original), un partido separatista que aboga por la disolución gradual de Bélgica, lograrían el mayor número de votos en Flandes, donde se habla holandés, y posiblemente en el país.

Un dato oficial estimó que ganaría 30 de los 150 asientos en la cámara baja, desde los 8 que tiene actualmente. Prevé duras pérdidas para los democratacristianos y los liberales, ex socios en el Gobierno.

"El N-VA ha ganado una elección hoy. Estamos ante ustedes con un partido que tiene cerca del 30 por ciento (de la votación flamenca)", dijo a partidarios que vitoreaban el líder del N-VA, Bart De Wever.

Se esperaba que los socialistas, de lengua francesa y cuyo líder, Elio Di Rupo, ha sido señalado insistentemente como futuro primer ministro, ganasen al menos 6 asientos para sumar 26.

Pero aun con una victoria para N-VA no le permitirá empezar a devolverle inmediatamente facultades a las regiones.

El sistema electoral, en efecto dos elecciones con partidos separados que buscan votos de los votantes francófonos y la mayoría de los habitantes de lengua holandesa, implica que necesitará al menos cuatro partidos para formar una coalición de Gobierno. Los partidos de las regiones más pobres, donde se habla francés, temen cualquier forma de devolución, viéndola como un paso hacia la división del país, a lo que se oponen.

N-VA partido encabeza los sondeos que han provocado un debate a nivel nacional sobre una posible ruptura de la nación de 180 años, de forma que Flandes y Valonia vayan por caminos separados.

El ratio de deuda respecto al PIB de Bélgica, dispuesto a superar el 100 por ciento este año o el próximo, se sitúa sólo por detrás de Grecia e Italia.

La deuda ha sido un asunto secundario frente a la reforma del Estado en las últimas semanas, aunque los oponentes de la N-VA han dicho que si triunfan los separatistas los mercados financieros podrían verse sacudidos por la noticia.

Además Bélgica asume la presidencia por seis meses de la Unión Europea el 1 de julio, un rol que le da al país la oportunidad de brillar en el escenario mundial. Algunos partidos han dicho que Bélgica necesita un Gobierno a más tarde en septiembre.