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Serbia recupera sus "olimpiadas" de pastores

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Saltos, luchas, lanzamiento de piedra: Los pastores de los pintorescos montes del oeste serbio se mantenían en forma para enfrentarse a la dura vida en el campo con una serie de juegos que protagonizan aún hoy una especie de olimpiadas rurales.

Cada julio, en el altiplano de Grad, cerca de la localidad de Kosjeric, a 150 kilómetros al oeste de Belgrado, los pastores y otros jóvenes de la zona se reúnen en un espectáculo único, en el que se funden deporte, tradiciones populares e interés turístico: los Cobanski dani, los "días de los pastores", en serbio.

Los juegos se celebran en una modesta cancha improvisada sobre la hierba, donde los competidores hacen ostentación de su fuerzas y sus habilidades, apoyados por sus "hinchas".

"De las disciplinas individuales, tenemos el salto de longitud, el salto de altura, todo, naturalmente, sin carrera de impulso, y el tiro de piedra del hombro", declaró a Efe Mica Rogic, el organizador de la competición en esos juegos tradicionales.

Entre las disciplinas en parejas, destacan la lucha de estilo libre, pero con normas precisas, así como el tiro de palo.

También hay deportes de equipo, como el tiro de cuerda y una peculiar modalidad de fútbol jugado con una pelota hecha de trapos, como se hacía en el remoto pasado.

El "sorteo" que decide los cruces también es sencillo: se pone sobre la hierba tantos papelillos numerados como competidores hay. Cada deportista coge un papel y su rival será quien tenga el número consecutivo.

Los competidores ya no visten trajes folclóricos como en el pasado, sino camisetas y el pantalón corto, y en algunas disciplinas pueden usar zapatillas, eso sí sencillas y no de grandes marcas, aunque la mayoría opta por competir descalzos.

Juegan limpio, en general, aunque algunos difícilmente se reconcilian con la derrota, convencidos de que no tienen par en su disciplina.

"El año pasado participó un muchacho de Sabac (ciudad del noroeste), que saltaba su propia altura. Fue extraordinario. Pero eso, por más que sea bueno por su resultado personal, puede no ser bueno para otros, porque prefieren retirarse si ven a alguien que logra resultados mejores de lo acostumbrado", lamenta Rogic.

Los resultados logrados en esta edición, bajo el implacable sol montañés, muestran que los preparativos para la competición fueron serios.

El ganador en salto de altura saltó 1,5 metros, sin correr la carrera de impulso.

En el salto de longitud, que también se hace sin carrera de impulso, el mejor resultado logrado fue de más de tres metros.

En otra disciplina individual, en la que los competidores tenían que tirar cuanto más lejos una piedra que pesaba 8,5 kilos, el ganador alcanzó 13 metros.

Antes y después de las competiciones, las campesinas ofrecen a los pastores una serie de ricos platos tradicionales de hortalizas absolutamente bio, porque otras no existen en esa región, de carne, leche, maíz y otros cereales, todo servido sobre la hierba cubierta de manteles bordados a mano.

El altiplano de Grad, donde se celebra la manifestación, conserva una naturaleza casi intacta, caracterizada por vastos prados y pendientes leves. Está situado a 1.020 metros sobre el nivel del mar y rodeado de montes desde los que soplan los cuatro vientos, trayendo un aire puro y saludable.

La región de Kosjeric es pionera en el turismo rural en Serbia, iniciado en la década de 1980, y que en las últimas dos décadas ha tenido sus altibajos.

Los conflictos balcánicos, el aislamiento del país y las posteriores crisis casi han acabado con la clase media, la que más contribuía al desarrollo turístico.

"Lo que nosotros tenemos para ofrecer y poner en el contexto del desarrollo del turismo es la tradición, y eso en la combinación ganadora de lo 'etno' y lo 'eco'. Es lo que aquí tenemos en el sentido verdadero de la palabra", declaró a Efe Snezana Joksimovic, directora de la Organización turística de Kosjeric.