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"Las series muestran el reverso tenebroso de nuestra sociedad"

Santiago Navajas, filósofo y crítico de cine, analiza en un libro las claves filosóficas y sociológicas que hay tras 'Los Simpson', '24' y 'El ala oeste de la Casa Blanca'

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'Un espectador que se sienta delante de una pantalla sin crítica se convierte en un necio. Además, profundizar en los fundamentos que hay detrás de una serie es muy divertido'. Santiago Navajas, profesor de Filosofía en un instituto de Secundaria y crítico cinematográfico ha publicado Manual de Filosofía en la pequeña pantalla (editorial Berenice), en el que analiza las cuestiones filosóficas y sociológicas que han convertido las series de televisión en acompañantes habituales de nuestra vida cotidiana.

Navajas recorre nueve de las series que se han adueñado del tiempo de ocio de los españoles y analiza cuestiones de trasfondo como los prototipos sociales que están detrás. Partiendo de la premisa de que 'las series han heredado el modelo de la transformación de la realidad del cine americano, utilizando como base el análisis de la sociedad actual' el autor busca y encuentra los factores que reconducen la realidad hacia nuevas esferas. 24, 'una serie de ultraderecha', se acerca a un tema como la tortura en los cuerpos policiales y militares, que hace poco era ajeno a la sociedad estadounidense y sobre cuyo debate ha conseguido ocupar una parcela importante. Este es el 'peligro, 24 genera un cierto poder empático mientras trata de inocular ideas y hay que tomar precauciones'. Las series analizadas son todas ellas americanas porque 'en España todavía los grandes comunicadores de la imagen tienen que plantearse este tipo de proyectos'.

La proyección de cuestiones como la sociedad política que se refleja en El ala oeste de la Casa Blanca también son objeto de investigación. 'Sorkin [guionista de la serie] muestra una visión de la realidad política idealizada y con un cierto tono pedagógico en la que subyace una forma comunicativa de entender la comunicación democrática'. Esta imagen se complementa con perspectivas diametralmente opuestas sobre el tema, como la que se puede observar en The Wire. Una vez observadas las dos visiones paralelas que estas series muestran y que se esconden tras la primera apariencia, 'hay que complementarlos porque, al final, no es ni una cosa ni la otra'.

La delgada línea moral que separa el bien del mal y que se desdibuja en series como Dexter, Breaking Bad o Los Soprano también es una cuestión que centra el análisis de Navajas. 'Algunas series norteamericanas plantean el reverso tenebroso de nuestra sociedad y ese es un tema muy interesante, plantean dudas morales y eso está muy bien'.

Una de las claves del éxito de las series es utilizar la realidad social

Una de las razones del éxito de las series es utilizar la realidad social como punto de partida y es que 'todos hemos sido como Homer, Tony Soprano o House'. La moral kantiana detrás de la decisión que toma el presidente Burtlet (Martin Sheen) en El ala oeste sobre si asesinar o no a un terrorista 'tiene su paralelo en el dilema al que tuvo que enfrentarse Felipe González y que hizo público hace poco en la prensa'.

Este mismo punto también se aprecia en el episodio de Los Simpson en el que Marge, 'representante de los moralistas e intervencionistas norteamericanos', establece una prohibición sobre el azúcar para evitar la obesidad en Springfield. 'Marge podría ser una Leire Pajín con su cruzada contra la obesidad', asevera Santiago Navajas

La profundidad de estas series también afecta a modelos sociales como las nuevas masculinidades, apreciando que 'tipos como Tony Soprano, crueles pero honestos, duros pero hogareños, han desaparecido' y dejan su lugar a personajes como Jack Shephard de Lost. 'Pero también muestra ejemplos de nuevas femineidades, no hay que olvidar que se muestran modelos como los que protagonizan Widget o Nurse Jackie, que muestran una ambivalencia entre el mundo masculino y el femenino. Estas series establecen el realismo como base para intentar transformar el mundo desde lo que ya hay'.

¿Y no es preocupante que se generen fanatismos? 'Una de las cosas preocupantes es el fanático que generan las series y que no admite críticas ni matices. La televisión es el nuevo opio del pueblo, ha sustituido a la religión.