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El sexo débil saca músculo

La colección masculina de Arcadio Rodríguez se lleva el Premio Nacional a la Moda para Nuevos Diseñadores

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Para Arcadio Rodríguez (Granada, 1964) hablar de Identidad es hablar de un hombre camaleónico, que un día juega a ser Pinocho y al día siguiente se transforma en un resabiado Pepito Grillo. Con este concepto ha firmado su última colección, Identity, merecedora del Premio Nacional a la Moda para Nuevos Diseñadores.

El galardón le fue entregado el pasado viernes en Matadero Madrid y el diseñador lo interpretó como un regalo doble. Por una parte, respalda su corta pero intensa trayectoria, con participaciones en el festival Bread&Butter (cuando todavía se celebraba en Barcelona) y en la Semana de la Moda de Andalucía. Pero sobre todo es un premio a la normalización de la moda masculina, que no debería tardar en equipararse a la femenina.

'Mi próximo objetivo es El Ego de Cibeles', asegura el creador

'Estoy orgullosísimo. En la moda, el hombre suele ser siempre el segundo plato. Pero para mí es esencial dotarlo de una amplia gama de posibilidades tanto en vestuario como en complementos', valora.

La historia de Rodríguez no es habitual. Diplomado en Ciencias de la Educación, durante diez años tuvo su propia marca de ropa dirigida a mujeres jóvenes. Llegó a crear una cadena de tiendas, pero hace cinco años lo abandonó todo y se marchó a Barcelona para estudiar en la Escuela Superior de Diseño y Moda Felicidad Dulce.

'De toda mi formación, lo que más me marcó fue un curso de experimentación de la moda que hice en Londres', reconoce. Su paso por el Central Saint Martins College of Art & Design le hizo ubicarse en el diseño conceptual y enfocarse a la moda para hombres. Esa decisión fue crucial después, cuando preparó su colección de fin de carrera; con la que ganó el primer premio del Certamen Regional de Diseño, en el marco de la Semana de la Moda de Jaén de 2007, gracias a una colección inspirada en Lorca y en Dalí. Aquello lo empujó a presentarse al Nacional a la Moda para Nuevos Diseñadores en 2008, pero quedó en segundo lugar. 'Este año quería volver a intentarlo', cuenta. Y su perseverancia ha tenido premio.

Rodríguez presenta a un hombre inquieto y camaleónico

Rodríguez lamenta que el camino más directo para vender ropa masculina sea diseñar primero para la mujer: 'Es lo que han hecho las firmas de lujo. Sin embargo, yo creo que para diseñar una línea masculina tienes que estudiar muy bien al hombre y reunir mucha información'. Y a juzgar por su última colección, sus conclusiones sobre el hombre contemporáneo apuntan a un ser inquieto, que combina con maestría diferentes papeles en su vida diaria y que borra cualquier frontera de género.

'Es una colección atemporal que pueden utilizar ambos sexos. Son estilismos polivalentes en losque la dualidad está muy presente', resume el diseñador. Además, Identity se basa en la mezcla de una paleta de tejidos suaves y moldeables como lana, varios tipos de algodones y popelines.

El objetivo de Rodríguez, sin embargo, es Madrid. 'Sueño con El Ego de Cibeles', confiesa. De hecho, ya prepara una colección para el verano de 2010 con la que solicitará su participación en la próxima edición de la Madrid Fashion Week, en febrero. Hasta entonces, muestra sus diseños en un showroom, en la plaza de Chueca.

Entre los galardonados con el Premio Nacional a la Moda para Nuevos Diseñadores figuran los modistos Jesús Cortés, que participó en la pasarela Gaudí, y Edurne Ibáñez, que llegó a crear su propia firma de ropa. 

1. Cálido y moldeable

Los tejidos utilizados por el modisto para su nueva visión del hombre son cálidos y moldeables. Destacan los algodones tratados, como la lycra de algodón, el punto y el poliéster.

2. Ambiguo

Las prendas de Identity borran las fronteras de género. Rodríguez alarga las camisas hasta las rodillas y estira las orejeras de sus gorros con largas trenzas, proponiendo un vestuario unisex y polivalente.

3. Múltiple y detallista

El hombre que presenta Rodríguez se desdobla en un mar de espejos. Es un ser que asume distintos roles a lo largo del día, cambiante, inquieto y camaleónico. Pero a la vez cómodo en su piel y detallista, como demuestran los violines y las marionetas de sus solapas.