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Shah Ruhk Khan, un lindo intruso de Bollywood en la Berlinale

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Gemma Casadevall

El actor indio Shah Ruhk Khan, la máxima estrella de Bollywood, encandiló hoy a su paso por la Berlinale con un derroche de sonrisas para acompañar "Om Shanti Om", una película típica de su género y por tanto una intrusa en un festival de cine.

"Llevo 17 años en esto, pero por primera vez en mi vida me siento un actor de verdad", saludó el actor, enfundado en una chaqueta de cuero y metiéndose en el bolsillo frase a frase a la prensa del festival, generalmente hostil hacia lo que se consideran subgéneros.

"Las películas indias son así: ruidosas y de colorines, porque así somos también nosotros, ruidosos, tanto cuando nos reímos como cuando lloramos", añadió, respecto a la singular estética, acústica y coreografía de los musicales de Bollywood.

Estridente es "Om Shanti Om", una superproducción de cerca de tres horas, en la que Khan hace de todo: de ingenuo actorcillo sin fortuna, de estrella consagrada al amor de la fama, de papá, de supermán, de héroe enamorado y de vengador de la amada traicionada.

Para ello, nada como la reencarnación, algo tan asumido en la cultura india como, al decir de Khan, las películas de Bollywood.

"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.

Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.

"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.

Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.

"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.

Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.

Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.

La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.

A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.

Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.

Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE