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El sida mata a dos millones de personas en el mundo

En España han bajado los casos un 80% desde la introducción de los antirretrovirales. El Día Internacional contra el virus se centra hoy en combatir la discriminación de los enfermos

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A pesar de la existencia de un importante arsenal de medicamentos que mantienen a raya la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), la presencia en la sangre de este patógeno sigue siendo una condena a muerte en muchos países (la mayoría en el África subsahariana), como recuerdan las autoridades sanitarias y las ONG con motivo de la celebración, hoy, del Día Internacional de la Lucha contra el Sida.

Son lugares donde las medidas de prevención brillan por su ausencia y la realización de pruebas diagnósticas obedece más a iniciativas de organismos internacionales que a políticas sanitarias propias. Son países en los que el tratamiento antirretroviral que supone la diferencia entre la vida y la muerte está sólo al alcance de unos pocos. Y, desgraciadamente, no son casos aislados: en 2008 (últimos datos publicados por el organismo de Naciones Unidad para el sida, ONUSIDA), murieron en el mundo dos millones de personas por esta enfermedad. Asimismo, el sida es la primera causa de mortalidad de las mujeres de edad reproductiva en los países pobres.

Por su parte, en aquellas naciones donde los fármacos se encuentran sin problemas en las farmacias hospitalarias, vivir con VIH dista mucho de ser un cuento de hadas. Aunque la vida media de los seropositivos en países como España es cercana a la de las personas no infectadas, los afectados tienen que convivir con una circunstancia peor que muchos efectos secundarios: la discriminación.

Por esta razón, el Ministerio de Sanidad y Política Social ha dedicado su campaña de este año a la lucha contra el estigma. El lema escogido Detrás del sida hay mucha vida deja claro que, en los países ricos, la infección por VIH no es ninguna tontería.

Los afectados tienen que convivir a diario con la discriminación

Aprovechando la efeméride de hoy, el Ministerio de Sanidad dio ayer a conocer los datos de prevalencia del sida en España, donde la enfermedad es de declaración obligatoria. En 2008, hubo 1.170 nuevos casos, lo que supone un descenso de un 80% desde la extensión de los nuevos tratamientos antirretrovirales en 1996. Sanidad dio también datos sobre las nuevas infecciones: 1.583 durante 2008.

Esta cifra dista mucho de ser real porque, al contrario que en otros países, en España no hay un registro de seropositivos y la información depende del Sistema de Información sobre nuevos Diagnósticos del VIH (SINIVIH), en el que actualmente participan sólo 12 comunidades autónomas, que cubren al 43,5% de la población. Aumentar la cobertura de este sistema y hacer que 'llegue a todas las comunidades' es precisamente uno de los objetivos del recién nombrado secretario del Plan Nacional sobre sida, Tomás Hernández.

Este médico, especializado en Salud Pública y antiguo responsable del programa de prevención del VIH de la Comunidad de Madrid, pretende revertir el 'importante retraso diagnóstico del VIH', ya que 'casi un tercio' de los seropositivos desconoce que está infectado y muchos lo averiguan cuando la infección está avanzada.

'Esto es importante por el pronóstico del propio paciente y, también, por una cuestión de salud pública', subrayó Hernández. Por ello, apoya la decisión ya tomada cuando accedió a su cargo de dedicar el 1 de diciembre de este año a la lucha contra la discriminación. 'Hay muchos aspectos concretos en los que se nota la discriminación, pero muchos tienen una solución compleja. Desde el Gobierno se combate y se va a seguir en esa línea', concluye.

Las diferentes situaciones que se observan en los distintos puntos de un planeta donde la globalización está lejos de alcanzar a la sanidad, son las dos cruces de una misma moneda, el sida, que sigue golpeando al mundo sin que se haya encontrado una solución definitiva, aunque de vez en cuando se atisba alguna buena noticia.

Es la primera causa de mortalidad de las mujeres jóvenes en los países pobres  

En el campo científico, 2009 se recordará como el año en el que se obtuvieron por primera vez resultados positivos de una vacuna para prevenir la infección por VIH. Se presentaron el pasado septiembre y, aunque discretos, demostraron que era posible un sueño ante el que muchos habían tirado la toalla, sobre todo tras el fracaso de dos intentos previos.

A pesar de esta buena noticia, incluso los más optimistas cifran en un mínimo de diez años el plazo para conseguir una vacuna efectiva que se pueda aplicar en masa allí donde las técnicas de prevención no funcionan. En este momento, sólo existen dos estrategias para la lucha contra el sida: evitar la transmisión del virus y, si es tarde, empezar el tratamiento antirretroviral.


Un lazo rojo en la Puerta de Alcalá de Madrid recordó ayer a las víctimas de sida. GABRIEL PECOT

Los países en vías de desarrollo van por detrás en ambos campos, aunque ONUSIDA lleva años registrando avances. Así, el precio de los antirretrovirales ha descendido alrededor de un 100% desde que en 1997 se aprobó el primer antirretroviral, el AZT.

Uno de los problemas es la disponibilidad de los tratamientos de segunda y tercera línea, los que se aplican cuando se generan resistencias a la terapia inicial. Estos son más caros y es más difícil lograr que los laboratorios apliquen precios especiales para los países pobres. Además, los medicamentos de los que existe más disponibilidad en el mundo son precisamente los que más rápido se están quedando anticuados, al ser los más antiguos y los más baratos.

Ayer mismo, ONUSIDA hizo públicas unas nuevas recomendaciones terapéuticas. En ellas pedía la retirada progresiva de uno de los fármacos más utilizados en los países pobres, la estavudina, que, perteneciente a la familia de los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos, provoca efectos secundarios irreversibles.

ONUSIDA hizo públicas unas nuevas recomendaciones terapéuticas

Según explica el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Santiago Moreno, es una noticia que 'no pilla por sorpresa a nadie'. El medicamento es causante de lipodistrofia, la acumulación y eliminación de grasa en distintas partes del cuerpo que da una aspecto característico a muchos seropositivos y que facilita su estigmatización.

Moreno señala que el Grupo Español del Estudio del Sida (GESIDA) ya decidió este año retirar el fármaco de sus opciones terapéuticas y que, en África. Asimismo, recuerda que ya había pasado de ser una opción de primera línea a un tratamiento de sustitución, sólo aplicable si no existía otra alternativa más segura.

Las nuevas directrices de la ONU hablan también de la necesidad de adelantar el tratamiento con antirretrovirales. Si en 2006 se recomendaba iniciar la terapia cuando los CD4 (un tipo de defensas que disminuyen con la acción del VIH) caían por debajo de 200 por milímetro cúbico, ayer se aconsejó comenzar con estos medicamentos cuando las defensas bajen de 350 células por milímetro cúbico. Pero, si ya es difícil tratar a los 22 millones de seropositivos con las directrices antiguas, ¿cómo se podrá lograr con las nuevas?.

Incidencia de la infección
Según los últimos datos de ONUSIDA, en el mundo viven 33,4 millones de personas infectadas por el VIH. De estas, 22,4 millones reside en África subsahariana, siendo el sudeste asiático, con 3,8 millones, la siguiente zona más afectada del mundo.

Nuevas transmisiones
En 2008, se infectaron con el VIH 2,7 millones de personas en todo el mundo. De nuevo la distribución no es equitativa: 1,9 millones de esas infecciones se produjeron en el África subsahariana.

Muertes
A pesar de la existencia de los antirretrovirales, el sida sigue matando. En 2008, fallecieron por esta enfermedad dos millones de personas (entre niños y adultos) en todo el mundo.

Tendencia
El último informe de ONUSIDA supuso una buena noticia, porque constató que la tendencia pasa por la disminución de nuevas transmisiones. De hecho, desde 2001, las nuevas infecciones se han reducido en un 17%. En ese año, la ONU firmó la Declaración de Compromiso sobre el VIH/ sida.

ONG
En el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, las ONG aprovechan para resaltar las carencias para hacer frente a la pandemia. Médicos sin Fronteras denunció que se ha observado un progresivo recorte de las ayudas internacionales contra el sida. En España, la red Tenemos Sida denunció que el Fondo Global para la Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis ha tenido que reducir sus ayudas por esta causa.