Público
Público

"Siempre trato de defender al ciudadano de a pie"

Entrevista a José Mota. El humorista despide el año en La 1 por partida doble: protagoniza el especial de Nochevieja y retransmite las campanadas junto a Anne Igartiburu

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El humorista José Mota (Montiel, 1965) no para. Prácticamente acaba de salir a la venta La hora de José Mota, cuatro DVD con la segunda temporada completa de su programa en TVE. Además, despedirá el año en La 1 por partida doble: primero, con su programa especial de Nochevieja y, a continuación, retransmitiendo las campanadas junto a Anne Igartiburu.

En tiempos de crisis, ¿el humor es más necesario?

La crisis agudiza el ingenio, también a los humoristas, porque nos sirve para recolocar todo en su sitio. Creo que lo positivo de la crisis es que sirve para quitar mucha tontá del medio. Después está lo negativo: esa desesperación terrible de quienes no tienen trabajo.

Es decir, que todavía hay motivos para reírnos.

A pesar de la crisis, siempre hay motivos de esperanza. El mundo se está reinventando.

¿Los españoles tenemos sentido del humor?

Nos gusta reírnos de nosotros mismos, pero vistos en el de enfrente. Nos gusta reírnos de las miserias del vecino pero porque en el fondo reconocemos que también son las nuestras. Necesitamos ese filtro.

Lleva más de 20 años en el humor. ¿Se plantea un cambio de registro?

Me interesa mucho la ficción en televisión, pero no me planteo cambios a largo plazo. Sí quiero compaginar el cine con la televisión porque, entre otras cosas, la mejor ficción del mundo se está haciendo en la tele, y no en el cine. Eso sí, siempre trataré de estar donde me lo pase un poquito bien. También me gustaría más adelante hacer La hora de José Mota en directo, trasladar mi show al teatro e ir de gira por toda España. Quiero intentar disfrutar de mi trabajo lo máximo posible.

Uno de sus proyectos más inminentes es protagonizar una película de Álex de la Iglesia junto a Salma Hayek. ¿Puede avanzarnos algún detalle más?

Es un proyecto que está ahí, y que, de hacerse, no será demasiado tarde. Es una historia muy negra, de un tío que se va a una obra, se clava una barra de acero en la cabeza y no se puede mover del sitio. La comedia viene dada por la negrura del drama que nos propone siempre Álex de la Iglesia, y que es una constante en su cine. Álex me parece un genio, de lo mejorcito que hay en este país.

También se rumorea que intervendrá en una miniserie sobre la vida de Gila. ¿Es cierto?

Sí, pero aún es demasiado pronto para que explique detalles. Ni TVE ni yo todavía hemos tomado ninguna decisión.

¿Se ha planteado hacer un paréntesis profesional?

Lo he intentado ahora. No voy a seguir con La hora de José Mota 3 hasta finales del año que viene. Tengo que consumir vida para proponer cosas nuevas. Los cómicos somos un poco Bob Esponja. Nos tenemos que empapar de lo que sucede a nuestro alrededor para luego contar nuestras miserias vistas en otro.

Este fin de año le veremos en el programa especial de Nochevieja, y en las campanadas en La 1. ¿Qué impone más?

El especial de Nochevieja. Ya hice unas campanadas en el año 1993-94. Además, voy de la mano de una profesional impresionante como es Anne Igartiburu. Ahí tampoco tienes demasiado margen de maniobra porque lo que haces es describir el ambiente, cómo se lo pasa la gente.... Eso sí, lo intentas hacer con el máximo de humor y de seriedad posible para que la gente se tome las uvas en paz.

En Nochevieja, aborda temas como el paro. ¿Cree que este tipo de parodias pueden molestar?

Son parodias agradables, y para nada creo que vayan a molestar a nadie. Todo lo contrario. Tengo la obligación y el lujo de poder contar cosas que a la gente le apetece decir. Sería un malvado si ironizase a la contra sobre un tema como el del paro. Siempre trato de defender al ciudadano de a pie. Creo que tengo esa obligación.

¿Qué le pide al año 2011?

Para mí no quiero nada, porque sería un mezquino. Deseo que la gente que está sin salud esté lo mejor posible. Que quien no tenga nada, reciba ayudas. Yo no quiero más. Me considero un afortunado. He tenido a mi padre ingresado en el hospital 20 días y ahí te das cuenta de muchas cosas, de que nos preocupamos de historias que no tienen la menor importancia. Vivimos en el primer mundo y nos quejamos, mientras el resto del planeta no tiene nada para echarse de comer a la boca. En fin...