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Los sindicatos franceses desafían a Sarkozy por la crisis

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Más de un millón de manifestantes tomarán previsiblemente las calles de Francia el jueves en una segunda ronda de huelgas y manifestaciones convocadas para denunciar la gestión de la crisis económica por parte del presidente Nicolas Sarkozy.

Sarkozy, que está tratando de contener un déficit presupuestario que se ha disparado de forma dramática con la inyección de miles de millones de euros en paquetes de rescate para bancos y automovilísticas, se ha negado a contemplar las demandas sindicales de subidas salariales o protección del empleo.

En una señal de la importancia de la protesta, trabajadores del sector energético cortaron 10.000 megavatios de la capacidad de producción eléctrica de Francia durante la noche, incluyendo el 14 por ciento de la capacidad nuclear en 11 plantas diferentes, dijo el sindicato CGT.

La huelga cortará también previsiblemente la producción de refino y bloqueará el puerto petrolero de Marsella.

Las manifestaciones contra la gestión por parte del Gobierno de la crisis económica se producen tras un día de protestas celebrado el 29 de enero al que se unieron hasta 2,5 millones de personas y que dio nueva confianza a un movimiento sindical dado por muerto por Sarkozy hace sólo unos meses.

Los sindicatos esperan una participación masiva para obligarle a ceder. Los sondeos muestran que alrededor del 75 por ciento de los votantes franceses respaldan las huelgas.

"No puedo creer que el Gobierno siga inmóvil ante un fenómeno de esta magnitud", dijo Bernard Thibault, responsable del sindicato CGT, a la cadena de televisión France 2.

Trenes, autobuses, aeropuertos, colegios y oficinas gubernamentales se verán afectados por los paros, con los trabajadores expresando su indignación por el aumento del paro y el alto coste de la vida en la segunda mayor economía de la zona euro.

"Se está creando una sensación de injusticia muy fuerte", declaró Jean-Claude Mailly, líder del sindicato Force Ouvriere. "Creo que el Gobierno tendrá difícil ignorarnos".

Los sindicatos han presentado una larga lista de demandas, como la subida de los salarios más bajos, más medidas para proteger el empleo, un aumento de los impuestos para los que más ganan y la paralización de un recorte de empleo previsto en el sector público.