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Sindicatos de Grecia protestan con una huelga masiva contra las medidas de austeridad

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Con una huelga masiva de cientos de miles de empleados del sector público, los sindicatos griegos demostraron hoy su rechazo a las medidas de austeridad con las que el Gobierno socialista quiere evitar la bancarrota de Grecia.

Miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del país, sobre todo en la capital Atenas, y los sindicatos aseguraron que un 85 por ciento de los funcionarios secundaron el paro laboral.

Los huelguistas llevaban pancartas con lemas en contra de los recortes en el gasto social, contra el aumento de la edad de jubilación y a favor de más subsidios para los desempleados.

"Si los trabajadores no se alzan contra las medidas de ahorro, dentro de un año la situación será peor", dijo en un discurso ante los manifestantes la secretaria general del partido comunista KKE, Aleka Papariga.

Por su parte, el líder sindicalista Christos Katsiotis manifestó que las medidas del Ejecutivo del primer ministro, Georigios Papandreu, "son una guerra contra los trabajadores, y éstos van a contestar con una guerra".

El mensaje generalizado de los sindicatos y de los partidos de la izquierda fue de continuar con las protestas contra el Gobierno y de sumarse a la huelga general convocada por todos los sectores sindicales para el próximo día 24.

Las manifestaciones de hoy fueron más bien pacíficas, aunque las brigadas antidisturbios de la policía griega se enfrentaron en un momento dado a unos cuantos manifestantes violentos, lanzando gases lacrimógenos, lo que causó heridas leves a dos personas.

Las escuelas, universidades, oficinas de Hacienda y hospitales públicos también se unieron a la huelga y permanecieron cerrados.

Los médicos sólo atendieron los casos de emergencia, mientras que la red ferroviaria también sufrió algunos cortes, aunque menos que el transporte aéreo, paralizado por completo debido al paro laboral de los controladores aéreos.

El Gobierno griego había presentado el martes los primeros detalles de su plan de austeridad, que prevé reducir hasta 2012 el déficit público del actual 12,7 por ciento a por debajo del 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

Estas medidas prevén, por ejemplo, una suspensión de contrataciones en el sector público y reducciones salariales y de subsidios para los funcionarios.

Según los sindicatos, estos recortes equivalen a bajadas del 20 por ciento de los ingresos, aunque el Gobierno asegura que sólo serán de entre el 1 y el 5 por ciento.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Papandreu, que heredó la crítica situación económica del anterior Gobierno conservador, prevé aumentar la edad de jubilación de los actuales 61 a los 63 años antes de 2015, lo que también ha causado la furia de los sindicatos.

El ex gobernante y ahora opositor partido conservador Nueva Democracia pidió hoy que el Gobierno aplique "medidas para el desarrollo", para evitar que los recortes salariales "sequen el mercado" interno del país.

La Unión Europea (UE) exige de Grecia medidas drásticas para evitar que su endeudamiento presione la zona euro, a la que el país helénico ingresó gracias a datos económicos maquillados.

Papandreu aseguró hoy en París al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que Grecia cumplirá "al pie de la letra" el programa de recuperación presupuestaria de tres años aprobado por Bruselas.

Pero en todo caso, el primer ministro griego tampoco descartó nuevas medidas de austeridad.

"Se hará todo lo necesario", aseguró.