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Los sindicatos de Opel España, dispuestos a negociar con GM

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La decisión de General Motors de no vender su división europea Opel al grupo canadiense Magna causó gran sorpresa el miércoles en la planta de Opel en España, pero los representantes sindicales mostraron su disposición a negociar con GM un eventual plan de reestructuración para el fabricante europeo de coches.

"Desde luego, en cuanto lo conozcamos (el plan industrial de GM) haremos lo mismo que hicimos con Magna hasta conseguir ese acuerdo, pues yo creo que buen acuerdo. Haremos lo mismo con General Motors", dijo José Juan Arceiz, presidente del comité de empresa de la planta de Opel en Zaragoza.

No obstante, Arceiz recomendó cautela en ese momento al desconocer el plan de reestructuración de GM para su división europea.

"Ahora no podemos hacer ninguna valoración porque no sabemos si (el plan de GM) va a ser mejor o va a ser peor", dijo a Reuters.

La Consejería de Industria en Aragón, donde está situada la planta de Opel, dijo que el gobierno regional se va a entrevistar esta tarde con los sindicatos y con el gobierno central para discutir la nueva situación.

"Tenemos una postura más pragmática (que los alemanes). Conocemos el plan de Magna y nos vamos a sentar con GM y abordaremos las negociaciones con cierto optimismo", dijo un portavoz de la consejería.

Este pragmatismo se reflejó también en las declaraciones del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho: "Esperemos que los acuerdos alcanzados, que sobre todo garantizan la viabilidad y el mantenimiento de la planta de Figueruelas, no se pongan en riesgo".

Agregó que el Gobierno va a cooperar con sus homólogos europeos para resolver la situación.

Tras un largo tira y afloja, España acordó con Magna un ajuste menos traumático de lo previsto para Figueruelas que contemplaba la eliminación de 900 trabajadores (frente a una propuesta inicial de casi 2.000 puestos) y unos niveles de producción estable durante los próximos años.

"Para nosotros el acuerdo que ya habíamos cerrado con Magna es un suelo, es un acuerdo de mínimos y a partir de ahí podemos seguir hablando, pero desde luego nunca por debajo de ese acuerdo", advirtió el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien desde el primer momento mostró la oposición de España a la venta de Opel a Magna.

En Alemania, donde se ubican la mayoría de las plantas de la división europea de GM, la situación era más crispada, con reacciones adversas por parte de políticos y sindicatos tras la concesión de ayudas y créditos para el plan de reestructuración de Magna.

En Reino Unido, donde se encuentran también plantas de Opel (Vauxhall), el ministro de Economía Peter Mandelson reiteró que el gobierno británico apoyaría una solución siempre que sea duradera y sostenible.