Publicado: 07.10.2014 14:41 |Actualizado: 07.10.2014 14:41

Los sindicatos piden la dimisión de Ana Mato e Ignacio González

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Los sindicatos sanitarios (Amyts, Satse, CCOO, UGT, CSIT y SAE) han pedido este martes la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato, y del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, por los fallos en la gestión de la crisis del ébola, que han causado el primer caso de infección de este virus fuera de África en Madrid. Aun así, reclaman estos ceses, pero "no antes de que se resuelva la crisis" provocada por el caso de la auxiliar de enfermería infectada en el Hospital Carlos III.

"La ministra ha sido incapaz de gestionar esta situación desde que empezó, ya en mayo", denunció el portavoz de AMYTS, Julián Ezquerra. Y, de González, "la máxima autoridad del Gobierno de la Comunidad de Madrid", criticó que aprobara en su día "un plan de sostenibilidad que contemplaba el desmantelamiento del hospital de referencia para estos casos sin tener dispuesto un recambio alternativo". De hecho, los responsables sindicales de los sanitarios informaron de que lo último que les había comunicado la Consejería que dirige Javier Rodríguez es que el hospital alternativo, el Gómez Ulla (militar), no estaría disponible para atender casos de ébola hasta dentro de cuatro o seis semanas. "Y ya sabemos que eso se puede convertir en cuatro o seis meses", ironizó Ezquerra.

En cualquier caso, los sindicatos no plantean "que nadie dimita ahora" porque "quienes están al frente de este caos deben asumir sus responsabilidades y no dejar esta crisis a los que puedan venir después", aclaró el líder de los médicos de Amyts. Para empezar, Ezquerra pidió a los responsables de la Administración que se esfuercen por "transmitir una imagen de profesionalidad y seguridad", algo que "no se está produciendo ahora que somos objeto de observación de todos los organismos internacionales". Y, por supuesto, les exigió que pongan a disposición de la auxiliar de enfermería infectada y de todos los trabajadores "todos los medios necesarios materiales y humanos" para evitar más contagios.

"La política puede hacer mucho por evitar contagios, porque los profesionales españoles sí estamos cualificados y sí existen medios económicos suficientes para hacer frente a esta crisis, pero otra cosa es que quien tiene que ponerlos a nuestra disposición, lo haga", criticó Ezquerra, que actuó de portavoz de todas las formaciones presentes en la Mesa Sectorial de la Comunidad.  

Con esta afirmación, las organizaciones han confirmado que los protocolos de seguridad establecidos con la repatriación de los sacerdotes Miguel Pajares y Miguel García Viejo fallaron. "Se han abierto dos líneas de investigación, una para valorar dónde se ha podido romper el protocolo y otra para analizar todo lo acontecido en los seis días que nuestra compañera estuvo esperando desde que notó los síntomas hasta que ingresó en el hospital de Alcorcón", explicó Ezquerra. "Pero evidentemente ha habido fallos en el protocolo", afirmó. "Existe un protocolo de la Organización Mundial de la Salud, pero no un protocolo específico para el hospital de La Paz, aclaró también Juan Carlos Escobar, de CSIT. 

Así, su homólogo en CCOO denunció el caótico protocolo que no era conocido por los profesionales que debían atender a ambos sacerdotes. "Unos no lo conocían, a otros se les dio un curso de 15 minutos y a otros se les entregó un documento que ni siquiera estaba firmado por las direcciones que deberían haberlo firmado", lamentó. "En mayo ya advertimos de que el hospital no cumplía los requisitos necesarios y dirigimos escritos al director gerente de La Paz pidiéndole que estableciera las medidas oportunas para que estuviera en perfectas condiciones. No se hizo nada", recordó también José Manuel Freire, de Satse (sindicato de enfermeros). "En agosto se dio a los profesionales una pequeña charla de instrucción, pero nunca llegaron a conocer los protocolos. A día de hoy no se nos ha hecho entrega de ellos", agregó. "Es cierto que el Carlos III estaba especializado en enfermedades tropicales, pero la UCI de La Paz, no. Y aunque los profesionales reclamaban formación específica para estos casos, no se les dio", concluyó Freire.

No obstante, es cierto que la auxiliar infectada pertenecía al Carlos III -antes especializado en enfermedades infecciosas y tropicales-, motivo que, precisamente, han esgrimido los sindicatos para contrarrestar las acusaciones lanzadas ayer por Sanidad sobre la posible irresponsabilidad de la auxiliar infectada. "Tiene 14 años de experiencia y se prestó voluntaria a formar parte de ese equipo. Sabía lo que se hacía, así que las declaraciones que apuntan a que se pudo quitar el traje son lamentables", sentenció la secretaria general de SAE (sindicato de técnicos de enfermería), Elvira González.  "No se puede descartar que haya sido un accidente, pero la Administración no puede dejar caer lo que ha dejado caer porque también habrá que determinar si el protocolo era adecuado, si el material era adecuado, estaba en la situación de conservación adecuada, era del tallaje necesario....", enumeró Ezquerra.

Los sindicatos detallaron, además, los posibles fallos cometidos una vez detectados los síntomas. Pasaron seis días desde que la profesional infectada notó los síntomas hasta que la ingresaron. Antes, desde que estuvo en contacto con el cura García hasta que le subió la fiebre, además, se presentó a unas oposiciones en las que convivió con cientos de personas; un detalle al que los sindicatos restan importancia, ya que el ébola no se contagia si no hay síntomas y son necesarios entre 6 y 21 días para que éstos se manifiesten

Después, entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre, según las organizaciones, la auxiliar acudió hasta en tres ocasiones al servicio de prevención de La Paz. "El protocolo no se activó porque su fiebre no superaba los 38,6 grados, algo que pudo deberse a la toma de paracetamoles o a que las enfermedades no son matemáticas", lamentó González, de SAE. "El protocolo, por tanto, se cumplió. Pero... ¿está bien ese protocolo?", se preguntó la auxiliar. 

"Nos consta que, como profesional, sabía a dónde tenía que acudir", explicó también el portavoz de Amyts. Pero, de todos modos, aunque la profesional no hubiera avisado de que había estado en contacto con los pacientes de ébola, "no cabe en ninguna cabeza que el servicio de prevención del hospital no tenga constancia permanentemente de todo el que pertenece a ese servicio y que no estén todos identificados para que, en cuanto se hace una consulta, salten las alertas", agregó Ezquerra.

Ahora, una vez que Sanidad ha visto ya las orejas al lobo, Ministerio y Consejería han cambiado el protocolo "pasivo" (que cada profesional que había estado en contacto con los sacerdotes se tomara la temperatura un par de veces al día) por uno "activo" en el que todos esos sanitarios "serán evaluados periódicamente" y hasta se pondrán en contacto con aquellos que estén ahora mismo de vacaciones. Pero... ¿Se debería haber activado el protocolo activo el mismo día 30 en que la auxiliar infectada advirtió síntomas como fiebre y manchas en la piel? "Sí", respondió rotundo el representante de CCOO. "Ese fue uno de los primeros eslabones que fallaron", agregó. "Cuando ella acude al servicio de prevención porque nota algo raro, en la Paz tenían que haber actuado con cautela", lamentó.

Pese a todo, los líderes sindicales sanitarios insisten en que no hay que crear alarmas y, de hecho, hasta coinciden en una cuestión con los responsables de Sanidad. "La infección es de baja probabilidad y confiamos, incluso, en que esto va a ser un solo caso", concluyó Ezquerra.


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