Publicado: 01.05.2014 00:00 |Actualizado: 01.05.2014 00:00

"Los sindicatos se repondrán con quienes están al frente o con otros"

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No es el mejor Primero de Mayo para Ignacio Fernández Toxo (Ferrol 1952), y sabe que tampoco lo es para los trabajadores. El secretario general de Comisiones Obreras asume que la crisis pasa factura a todas las instituciones, y los sindicatos no son una excepción. No descarta nada para 2014, ni una nueva huelga general ni una segunda vuelta de la reforma laboral. En su despacho de la calle Fernández de la Hoz, Toxo hace balance para Público de los últimos dos años de crisis.

Hace un año salieron, convocados por los sindicatos, miles de personas a la calle el Primero de Mayo. Tanto CCOO como UGT pidieron entonces un nuevo pacto social al Gobierno. Vista la respuesta ¿Qué reivindican los sindicatos en este Día Internacional del Trabajo?

El lema del Primero de Mayo es "sin empleo de calidad no hay recuperación". La recuperación se iniciará cuando el empleo se empiece a crear. Ese se el objetivo de este y de todos los primeros de mayo. Llevamos casi siete años de crisis económica y seguimos en una franja de seis millones de personas desempleadas. Era necesario el pacto en 2009, lo era en 2010, 2011, 2012, 2013 y es inaplazable. Esa asignatura o la aprobamos todos de forma urgente o tendremos un problema enquistado en la sociedad para mucho tiempo.

Este año la manifestación a la que acuden tanto usted como el secretario general de UGT será en Bilbao. ¿Se ha elegido Euskadi por alguna razón en especial?

Hace años lo hicimos en Valencia. España es un país plural, no es sólo Madrid. Todos los años se vienen haciendo en Madrid las manifestaciones centrales del Primero de Mayo y desde hace tiempo yo soy partidario, también aquí, de descentralizar e incorporar la pluralidad de España a la acción de los sindicatos.

¿Llega este Primero de Mayo en buen momento teniendo en cuenta la desgastada imagen de los sindicatos tras escándalos como los ERE de Andalucía o las presuntas facturas falsas de UGT?

"Se busca debilitar a los sindicatos para debilitar las condiciones de trabajo"

Llega en mal momento para los trabajadores. Los sindicatos se van a reponer, con esta gente que estamos ahora al frente o con otros, los sindicatos seguirán siendo determinantes para el establecimiento de las condiciones de trabajo para la gente. Esa intención, muchas veces injusta, de hacer ver al sindicato como un elemento distorsionador de la evolución de la economía está destinada a debilitarnos para debilitar las condiciones de trabajo de la gente. Esto sin dejar de reconocer problemas que derivan de nuestro funcionamiento. Hay que mirar lo que ocurrió en Inglaterra con Margaret Thatcher, y los sindicatos siguen estando ahí, de los primeros sindicatos de Europa y siguen estando los derechos del mundo del trabajo.  Aquí no es distinto lo que está sucediendo. Pero todo lo que tenga que ver con problemas nuestros tenemos que resolverlo.

¿El caso de las presuntas facturas falsas de UGT ha afectado de algún modo a la unidad de acción?

No, la unidad de acción goza de buena salud. En los grandes temas seguimos trabajando juntos como hicimos años atrás. No sería bueno un proceso de distanciamiento entre las grandes organizaciones sindicales. No por el futuro de los sindicatos, sino por el futuro de las relaciones del trabajo.

¿Cómo valora que las últimas grandes movilizaciones hayan estado encabezadas por la propia ciudadanía a través de plataformas como las mareas, al margen de los sindicatos?

"El sindicato por sí solo no podía enfrentar ni resistir lo que se veía venir en 2011"

Yo no diría que al margen. Diría que con los sindicatos en la mayoría de los casos, probablemente no tan visibles como en otros momentos. Fue en septiembre de 2011 en una asamblea de delegados de CCOO cuando formulé por primera vez la idea de la política de alianzas porque me parecía clave en una sociedad poco articulada como lo es la española. El sindicato por sí solo no podía enfrentar ni resistir lo que se veía venir, un envite tremendo para el modelo social. No podíamos arrogarnos toda la responsabilidad de la contestación ciudadana. Yo creo que España necesita articular sociedad y necesita  profundas alianzas de lo que yo considero una mayoría social que no se resigna a perder el Estado de Bienestar conquistado con tanto esfuerzo.

¿No ve en el surgimiento de las mareas ciudadanas ni en las Marchas de la Dignidad una muestra de cierta desafección o de falta de confianza de la ciudadanía en los grandes sindicatos?

Sería tonto si dijese que el sindicato no se ha visto afectado por una crisis de tanta profundidad como la que vive la sociedad. Claro que se ve afectado. Pero frente a esa realidad hay otros datos que yo interpreto de forma bastante positiva y que me permiten mirar con confianza el futuro desde el punto de vista del papel de la organización. Las elecciones sindicales están ahí y CCOO sigue siendo el primer sindicato de España que tiene el voto de los trabajadores. También está la afiliación, que nos gustaría que fuera más, pero seguimos siendo la primera organización en términos de afiliación en el país.

"Es todo el cuerpo social el que debe responder para cambiar la correlación de fuerzas"

Creo que es muy importante que la sociedad se organice. No tiene por qué hacerlo necesariamente en sindicatos, además no todo el mundo está en condiciones de hacerlo en organizaciones sindicales por su posición en la sociedad, porque las políticas de ajuste están afectado al conjunto del cuerpo social. Y como afecta a todo, yo creo que es todo el cuerpo social el que debe responder para generar una correlación de fuerzas distinta. Y ahí tiene que estar el sindicato.

¿No cree que reunirse con el Gobierno y con los empresarios días antes de las Marchas de la Dignidad acentuó aún más esa percepción de que los sindicatos estaban al margen de la movilización?

"La reunión con el Gobierno antes del 22-M no fue un balón de oxígeno"No lo creo así, sinceramente. Sucede que hay mucha gente que confunde los planos. La propia gente del sindicato estaba en el proceso de las marchas. No le dimos ningún balón de oxígeno al Gobierno. Le dan muchos más balones de oxígeno el cuarteamiento o la atomización de la izquierda que una foto de los secretarios generales de CCOO y UGT con el presidente.

El sindicato no es un partido, no se presenta a las elecciones. El sindicato tiene que buscar cauces para interpretar los intereses de la gente, ofrecer alternativas y, si es posible, mejoras de la situación. Lamento que haya gente que lo interprete de esa manera, pero el sindicato no puede abdicar de su responsabilidad.

CCOO ha hecho bastantes propuestas durante la crisis en materia fiscal, de inversiones, de prestaciones, de pensiones,... ¿Pero no cree que el carácter neoliberal del Gobierno y la actual situación de crisis y paro exigen algo más que simples propuestas?

Porque creo que no basta sólo con la propuesta, como no basta sólo con decir que no y manifestar el rechazo a las políticas del Gobierno, tenemos que ganar hegemonía en la sociedad. No el sindicato, sino la parte de la sociedad ─insisto, creo que es mayoritaria─ que concibe la forma de organización social de otra manera. Esa será la forma de obligar ─digo obligar con toda la intencionalidad─ a los gobiernos a cambiar de políticas aquí y en Europa, que es donde se juegan gran parte de los intereses de la gente.

El Primero de Mayo la ciudadanía tiene una magnífica ocasión de volver a salir a la calle a mostrar su rechazo y, al mismo tiempo, decir que hay otra alternativa, porque tenemos que salir de ese atrapamiento del "sólo hay una manera de hacer las cosas". No es cierto. Hay alternativas distintas, materializables y, por lo tanto, hay que ir de la calle a la propuesta en la mesa de negociación o donde sea para conseguir, no sólo parar las políticas más agresivas, sino también iniciar un camino distinto.

En 2010 hubo una huelga general contra la reforma laboral del Gobierno socialista. En 2012 hubo dos paros generales contras las políticas del PP. 2013 dejó los peores datos de paro de la crisis y las condiciones laborales se han deteriorado a marchas forzadas. ¿No ve necesaria otra huelga general o es que no ve posible ganarla?

"No descarto una nueva huelga general en 2014"

Yo no descarto ningún escenario, pero es la gente la que tiene que decir a dónde está dispuesta a llegar. En 2013 quisimos darle una oportunidad al país, a la gente, de hacer las cosas de otra manera. Creíamos que después de un año de durísima confrontación era necesario iniciar un camino distinto. Muchos de nuestros requerimientos cayeron en saco roto, reconozco que es así. Ha habido movilización social muy importante, unas con el sindicato en primera línea, otras con el sindicato entre los convocantes.

Creo que es imprescindible seguir movilizando. Sé que hay cansancio, desánimo, no diría resignación porque la gente está muy cabreada, sobre todo ahora que proliferan estos mensajes ultra positivos de que estamos saliendo, algo que no percibe quien sigue en el paro o pierde su casa, sin expectativas de empleo...

¿Qué opinión tiene del discurso del Gobierno sobre la recuperación económica?

"Se pretende demostrar lo indemostrable: que a austeridad está funcionando"Dentro de algunos datos que han cambiado en sentido positivo hay una gran realidad: seis millones de parados y casi 700.000 hogares en los que no entra ningún ingreso. La gente tiene que percibir los efectos de esa pretendida recuperación. En realidad, dentro de esa mejora insuficiente de la situación, lo que hay también es una gran campaña de propaganda, y no sólo en España. Este discurso se escucha en Portugal, en Grecia, en Italia. Se pretende demostrar lo indemostrable: que la austeridad está funcionando y que gracias a ella estamos saliendo de la crisis. Tiene dos intenciones: una, elevar las maltrechas expectativas de los partidos en el Gobierno para las elecciones en todos los países de la UE, y por otra parte, lo que es peor todavía: después de las elecciones, seguir insistiendo con las mismas políticas. Contra eso hay que reaccionar.

El Estado Social desaparece en Europa. Usted se ha mostrado muy crítico tanto con el papel de los sindicatos como con el de la izquierda en este proceso. ¿Qué cambios podría haber hecho su sindicato para corregir esa deriva?

En el último Congreso de la organización dimos un impulso al profundo proceso de reformas internas del sindicato. No como un fin en sí mismo sino para hacerlo más útil para gente. También hicimos un ejercicio de transparencia muy importante siendo la primera organización en poner sus cuentas a disposición de la sociedad.

Pero ojalá el problema fuera la renovación del sindicato. Lo que estamos viviendo es un claro proceso de rebelión de las élites que han visto en la crisis la oportunidad de lograr cosas que jamás soñaron conseguir. Las élites económicas y sus interlocutores políticos y mediáticos tienen muy claro a dónde quieren llegar y cuál es el camino. Y ese camino es la austeridad para llegar al desmantelamiento de un Estado Social que conciben como un fardo que lastra la competitividad en un mundo de economía global.

"La izquierda ha perdido el norte y no tiene proyecto"La izquierda, atrapada en terceras vías y otras historias, ha perdido el norte y no tiene proyecto. No sabe cuál es el camino. Y es muy urgente superar ese estado de cosas. Desde la Confederación Europea de Sindicatos hemos querido intervenir en este debate con dos propuestas sólidas. La primera es renovar el contrato social europeo porque Europa no puede renunciar a sus señas de identidad. Y el Estado Social tiene una base fundamental: la redistribución de la riqueza a través de los impuestos y la negociación colectiva en las empresas. El camino para conseguir eso es la segunda propuesta: un Plan Marshall para recuperar la economía europea en clave social.

Pero mientras llega ese plan, cada vez es más común la figura del trabajador precario que no encuentra representación en los grandes sindicatos porque están centrados en comités de empresas. ¿Cómo piensan atajar el problema de la precariedad?

"A los precarios les digo que acudan al sindicato y, si no les gusta, que lo cambien"Es un tópico que el sindicato sólo actúa en la gran empresa o en la empresa pública. Nosotros ganamos las elecciones sindicales en este país porque ganamos en empresas pequeñitas. La mayoría de la afiliación a CCOO procede de la pequeña o mediana empresa. A los trabajadores precarios les diría: "Acudid al sindicato a pesar de las campañas, y si no os gusta, cambiadlo. O haced otro".

En materia salarial han dicho que debe llegar el final de la moderación de los salarios. ¿En qué línea se está trabajado?

El proceso de devaluación salarial en España ha ido, como consecuencia de la reforma laboral, mucho más lejos de lo que debería. Lo que hay es un empobrecimiento creciente la gente. Ahora tener un empleo no garantiza salir de la pobreza. Esto es lo que nos aportó la reforma alemana de 2002, los mini jobs y demás.

Sería muy deseable que un acuerdo de convenios estuviera acompañado de una especie de pacto global de rentas. De nada vale mejorar salarios en las empresas si luego pierden capacidad adquisitiva por una fiscalidad injusta, una política de precios desmedida... Hay que mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios por justicia social, pero también para que crezca la economía, que depende en gran medida de la capacidad de consumo. La reforma fiscal debería tener esto muy presente. El IVA, una forma injusta de repartir la carga tributaria, debería ir al super reducido en los productos básicos para incrementar el nivel de compra. La dieta energética familiar también debería tener ese IVA y compensar los efectos de la devaluación salarial.

"La reforma laboral ha bajado los salrios más de lo que debería"Ofrecemos un pacto en este sentido. De manera que, convenio a convenio, se determine una senda de mejora de los salarios que tenga en cuenta la evolución y la productividad de las empresas. Pero al mismo tiempo habría que establecer salarios mínimos de convenio por sector para que la gente no se quede en el umbral del salario mínimo interprofesional (SMI) o no digamos ya otras cosas que se proponen, como salarios mínimos para jóvenes por debajo del SMI. Eso es ya la pobreza en el trabajo directamente.

¿Qué habría que temer de esa segunda vuelta de tuerca a la reforma laboral que se pide desde Bruselas?

Si se hiciese caso de esa recomendación, habría que temer un crecimiento de la pobreza. Hay quien cree que el paro se reduce con el reparto del salario de un trabajador entre dos o tres personas. Así sólo se llega a la miseria.

¿Cree que las reformas del Gobierno en el campo de la contratación a tiempo parcial y el abaratamiento del despido están allanando el terreno para la implantación del contrato único?

El contrato único es una fórmula de laboratorio para acabar con la dualidad del mercado de trabajo que no ha funcionado en ningún lugar del mundo. El Gobierno está introduciendo medidas más encaminadas al establecimiento de un mundo dual definitivamente. Muy en la línea de las reformas de Alemania entre 2002 y 2003. Esto lleva, sobre todo a los más jóvenes y, en España, a través del contrato a tiempo parcial a las mujeres, a una especie de subempleo, un limbo laboral en el que están a merced de empresarios muchas veces sin escrúpulos.

Se acercan las elecciones europeas y el PSOE ha comenzado por desmentir ese lema que afirma que es igual que el PP. ¿Cuál es su opinión?

"El PSOE ha tardado mucho en ver que no podía ser igual que el PP"Que han tardado tiempo en darse cuenta de que no debían ser iguales que el PP. Pero lo cierto es que la gente no lo percibe aún así y alguna responsabilidad tendrá. Las políticas que se pusieron en marcha en España en 2010 se puede decir que fueron exigencia de la UE y que la mayoría de los Gobiernos europeos eran de derechas o neoliberales, pero la diferencia entre lo que se hizo aquí y lo que se hizo en el resto de países fue inexistente. Al menos podría haber mostrado una resistencia mayor a la que mostraron, o consultar a la ciudadanía si quería que se aplicaran las medidas. Creo que hoy el PSOE aún se resiente mucho de su acción de Gobierno. Es importante recuperar un discurso en la izquierda, pero la gente tiene que creérselo y creo que todavía le queda un ejercicio para que la gente se lo crea.

¿Cómo valora el papel de CCOO desde el inicio de la crisis hasta hoy?

"No estoy satisfecho con los resultados, con los seis millones de parados"

Es difícil juzgarse a uno mismo. Nuestra máxima no es sólo oponerse a las políticas de otros, sino plantear una alternativa a cada problema, y hemos intentado cumplirlo. Cuando la alternativa no se abre espacio, hemos intentado estar con la gente en las movilizaciones. No siempre lo hemos logrado. Habrá mucha gente descontenta con el papel jugado, pero en 2009 propusimos un gran pacto de Estado para enfrentar juntos con la sociedad española la crisis. Lo reiteramos en 2010, en 2011 logramos un acuerdo de pensiones que nos ha valido un triunfo con la gente y del que yo estoy satisfecho. Hemos ofrecido dos pactos de convenios durante la crisis porque priorizábamos la atención a los problemas que generaba la crisis de empleo en el país. Esto, con la incomprensión también de mucha gente, más de la que está fuera del ámbito del trabajo que de quien está en las empresas.

Si se pudiera dar vuelta atrás a la moviola plantearíamos cosas distintas. No estoy satisfecho con los resultados, porque están ahí: seis millones de parados son un drama social, político, económico... y me gustaría que no estuviésemos en esa situación. Pero seguiremos insistiendo en ir de la movilización social a las mesas de negociaciones con la propuesta, si es posible, porque es el mejor escenario para cambiar estas cosas y, sobre todo, para que la gente empiece a percibir que, si esto cambia, cambia con ellos, y si no cambia con ellos, no merece la pena.