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Siria rechaza lecciones de Occidente sobre el respeto a los derechos humanos

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Siria rechazó hoy lecciones de Occidente sobre el respeto de los derechos fundamentales, en el inicio de su Examen Periódico Universal (EPU) que se celebra en Ginebra, en el marco del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

"Los derechos humanos no son propiedad de una religión o de una civilización. No hay un ejemplo de derechos humanos que excluya a los demás", manifestó ante el Consejo de Derechos Humanos el viceministro sirio de Asuntos Exteriores Faisal Mekdad.

El viceministro afirmó que Damasco no puede tener en cuenta las críticas en esta materia de países como Estados Unidos, que "es el responsable recientemente de la muerte de 50.000 libios, de un millón de iraquíes mártires (...) y de centros de detención y tortura como Abu Ghraib y Guantanamo de los que nadie habla".

Mekdad subrayó que detrás de la agitación civil contra el régimen de Bacher el Asad hay una conspiración internacional, una estrategia deliberada para armar a determinados "grupos de terroristas, que han asesinado a un alto número de civiles indefensos".

Un día después de que la ONU elevara a 2.900 el número de fallecidos por la represión gubernamental de las manifestaciones opositoras desde marzo pasado, el viceministro sirio informó de que en los próximos días Damasco presentará su propia "lista de mártires".

"Se trata de los 1.100 policías y miembros de las fuerzas de seguridad que han muerto a manos de los terroristas que reciben armas de países enemigos", denunció el representante sirio.

Mekdad aseguró que a diario está llegando a Siria financiación desde el exterior para armar a los grupos que promueven las protestas y acusó a los países de Occidente de "justificar que estos criminales asesinos estén matando a civiles desprotegidos".

Siria, con el respaldo de países como Cuba, Nicaragua, Rusia, Bolivia, Ecuador y Venezuela, pidió que este Examen Periódico Universal, al que se someten todos los países de la ONU para evaluar la situación de los derechos humanos en cada Estado, no se convierta en "una herramienta política" para mantener la presión política sobre el Gobierno de Damasco.