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Sitel permite escuchar a miles de investigados por delitos graves

Los policías tienen un acceso limitado a los pinchazos y usan su clave personal

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La Policía escucha las conversaciones telefónicas de miles de sospechosos de terrorismo, tráfico de drogas u otros delitos enmarcados en el crimen organizado, incluidas las tramas de corrupción. Lo puede hacer en directo o después de que se produzcan. También lee sus mensajes de texto y el contenido de sus correos electrónicos. Y todo es posible gracias al Sistema de Interceptación Legal de las Telecomunicaciones, Sitel, y a la autorización que recibe de un juez para que lo haga.

Sitel es una plataforma informática que tiene dos centrales de monitorización en los cuarteles generales de Policía y Guardia Civil. Esos dos centros actúan a modo de grandes ordenadores con terminales remotos, es decir, ramificaciones en cada una de las unidades de investigación que los dos Cuerpos tienen repartidas por toda España. Esos dos centros actúan como un disco duro central que almacena la totalidad de las grabaciones telefónicas y el contenido de los mensajes de texto.

El sistema permite intervenir llamadas, SMS y correos electrónicos

Lejos de allí, cada unidad dedicada a la investigación tiene una sala destinada a Sitel. En los ordenadores de esa habitación se han instalado las aplicaciones de Sistema de Interceptación. De esta forma, los agentes pueden sentarse ante la pantalla del ordenador y elegir, por ejemplo, escuchar las conversaciones que se mantienen en ese momento desde un teléfono intervenido o las que se han producido en periodo de tiempo anterior.

Sitel les permite seleccionar ese lapso de tiempo, eliminar ruido ajeno a la conversación que impida escucharla con claridad, rebobinar, avanzar, utilizar filtros...

Sitel se usa contra el terrorismo, el crimen organizado y otros delitos graves

El sistema también es capaz de transcribir las conversaciones, pero si el sonido no es de calidad, la transcripción puede resultar confusa, por lo que los policías se colocan unos auriculares y escuchan la conversación.

A los policías les resulta de utilidad contar con varias pantallas conectadas a la CPU que tiene instalado Sitel. Así, pueden dedicar una de ellas a todo lo concerniente a una grabación de voz, otra a mantener en la misma los datos asociados a ese teléfono intervenido, como el nombre de su titular, su domicilio y compañía con la que ha contratado. En una tercera puede abrir la aplicación que permite, a modo de GPS, seguir el recorrido que ha hecho el teléfono móvil, apareciendo en la pantalla las torres BTS de las que ha ido dependido su conexión según se ha desplazado.

Sitel entra en juego después de que un juez responda afirmativamente a la petición que la Policía le ha hecho de intervenir un teléfono o una cuenta de correo electrónico. El policía adjunta esa autorización y solicita a Sitel el pinchazo. Es entonces cuando los funcionarios del sistema se ponen en contacto con la compañía telefónica que, a su vez, libera la línea para que entre Sitel. El teléfono ya está intervenido.

Malestar en la Policía por la polémica creada por el Partido Popular

Para que un funcionario de Policía o Guardia Civil pueda acceder al contenido de esas conversaciones debe introducir previamente su clave personal de acceso desde su terminal de Sitel, lo que deja un rastro en el sistema. Un policía podría intentar acceder a las conversaciones de un teléfono intervenido que él no investiga, pero Sitel se lo impedirá siempre. Cuando el agente quiera remitir al juez las pruebas que ha obtenido, grabará las conversaciones en formato DVD.

Si la Policía quiere tener acceso a los mensajes de correo electrónico seguirá el mismo proceso de autorización y todos los mensajes enviados y recibidos a la cuenta intervenida serán desviados a un correo creado ad hoc por el agente.

Las críticas vertidas por el PP a la utilización de Sitel, un sistema que contrató ese partido cuando estaba en el Gobierno, han causado malestar en los investigadores de Policía y Guardia Civil, tanto de los dedicados al crimen organizado como al terrorismo.

El sistema se colapsaba con frecuencia en su primera época porque los datos no circulaban por fibra óptica, algo que se terminó modificando. Desde entonces, los agentes ven en el sistema un aliado preciso en sus investigaciones que les permitió aparcar definitivamente horas y horas de escuchas de conversaciones en un magnetofón.

Sistema garantista
Los ‘pinchazos’ telefónicos son utilizados por policías de todo el mundo en sus investigaciones. Sin embargo, hay países, como Estados Unidos, donde cualquier cuerpo policial puede intervenir un teléfono sin autorización judicial.

El acceso deja rastro
Un sistema seguro nunca está exento de individuos corruptos. Si un policía quisiera obtener datos de Sitel para realizar filtraciones a los medios o contaminar pruebas, dejaría un rastro. Para acceder al sistema debe introducir su clave personal y en Sitel quedará registrado quién, a qué hora y qué dato ha sido solicitado.

Modelo de futuro
La informatización de las escuchas telefónicas agilizó el trabajo de los investigadores y optimizó sus resultados, por lo que pudieron dedicar largos periodos de escuchas a otros objetos de las pesquisas. Los Mossos d’Esquadra están incorporando el sistema.