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Los socialistas ganan en Portugal sin mayoría absoluta

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El primer ministro portugués, José Sócrates, logró un segundo mandato en las elecciones generales del domingo, aunque como se esperaba su partido de centro izquierda perdió la mayoría absoluta en el Parlamento.

Sócrates, de 52 años, obtuvo en torno al 37 por ciento de los votos, por debajo del 45 por ciento que consiguió en los comicios de 2005.

Eso le obligará a decidir entre gobernar sólo con un Gobierno de minoría, formar una coalición o directamente negociar sus propuestas en el Parlamento caso por caso.

En el discurso en el que anunció la victoria, el mandatario se cuidó de mantener sus opciones abiertas.

"La gente ha votado y hablado claramente, el Partido Socialista ha sido fue elegido de nuevo para gobernar Portugal", dijo Sócrates, añadiendo que era "demasiado pronto para hablar" sobre coaliciones o pactos.

Sólo tras consultar al presidente y a otros partidos políticos a mediados de octubre, señaló, "todos sabrán cuál será la situación política".

La rival de Sócrates, Manuela Ferreira Leite, de 68 años, y cuya campaña prometió fuertes ajustes del gasto público, obtuvo cerca de un 29 por ciento de los votos, casi sin cambios frente a lo que logró su partido en 2005.

Un Gobierno de minoría es la opción más probable, según los analistas.

"Probablemente formen un Gobierno por su cuenta y al menos en el primer año debería haber cierta estabilidad, con el principal partido opositor obviamente debilitado por los resultados de las elecciones", dijo el analista político Antonio Costa Pinto.

El bloque de izquierda, uno de los posibles aliados de Sócrates, se presenta como el gran ganador de los comicios con un 10 por ciento de votos, en comparación con el 6,3 por ciento que tuvo en 2005.

Con el 99 por ciento de los votos escrutados, los socialistas retenían 96 asientos en el nuevo Parlamento, muy por debajo de los 121 que poseen actualmente del total de 230 escaños.

La tasa de paro más alta desde los 80 y la peor crisis económica en varios años no han sido suficientes para alejar a los portugueses de los socialistas de centroizquierda, que en su primer mandato realizaron varias reformas de mercado y sanearon las cuentas públicas.

Sin embargo, no tener la mayoría en el parlamento podría complicar la capacidad de Sócrates para emprender reformas, aunque los analistas son cautos.

En asuntos como la reforma de la seguridad social, los socialistas podrían recurrir a los partidos de izquierda. Sócrates, como la izquierda, considera dar al Gobierno un papel más determinante en la economía a través de proyectos para crear puestos de trabajo.

Pero la izquierda se opone a las políticas económicas de Sócrates, amables con el mercado y que incluyen privatizaciones.

En una crisis económica mundial que hace que los niveles de deuda se disparen de nuevo, Ferreira Leite advirtió al Gobierno que el gasto debería reducirse drásticamente.

Pero Sócrates ha prometido una serie de grandes proyectos de infraestructura, que ganan votos, como la conexión del tren de alta velocidad con España y un nuevo aeropuerto en Lisboa para crear empleo y generar un robusto crecimiento económico.

Se prevé que este año la economía se contraiga hasta un 4 por ciento en el país más pobre de Europa occidental, cuyo PIB per cápita es de 15.600 euros, casi la mitad de la media europea de 28.300 euros.