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Solidaridad celebra sus 30 años de existencia sin el histórico Lech Walesa

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El sindicato Solidaridad, clave en el desmoronamiento del comunismo en Polonia, comienza hoy los actos de conmemoración de sus treinta años de existencia, una celebración de la que ha decidido desmarcarse uno de sus principales protagonistas, Lech Walesa, quien ya no se identifica con la actual Solidaridad.

"Mereció la pena correr el riesgo y participar en las huelga de agosto (1980), con las que se abrieron las puertas de la libertad y la democracia en Polonia", recordó hoy el presidente polaco, Bronislaw Komorowski.

Komorowski presidió el acto que conmemoró el "entendimiento de Szczecin" (noroeste del país), donde el 29 de agosto de 1980 los obreros en huelga lograron una serie de concesiones del Gobierno comunista que, dos días después, se materializarían en los acuerdos de Gdansk y en la creación del primer sindicato libre después de la II Guerra Mundial.

El entonces electricista Lech Walesa fue el líder de las aquellas huelgas de agosto y de una lucha obrera que, desde los entonces astilleros Lenin de Gdansk, puso en jaque a la nomenclatura comunista, iniciando un camino sin retorno que culminó en 1989 con la llegada de la democracia.

Hoy Walesa ha preferido no participar en el aniversario de unos acontecimientos que le valieron el premio Nobel de la Paz en 1983 y que recuerdan el nacimiento de Solidaridad, una Solidaridad con la que treinta años después ya no está de acuerdo.

"Todo ha quedado destruido, se me ha ofendido. Me retiro", ha lamentado el histórico sindicalista, que acusa a los actuales dirigentes del sindicato de politizarlo al prestar su apoyo al candidato conservador Jaroslaw Kaczynski en la elección presidencial del pasado junio y julio, uno de sus grandes enemigos políticos a pesar de que ambos fueron colaboradores en Solidaridad.

Aunque para la mayoría de polacos Walesa es ese héroe que trajo la democracia a Polonia, su imagen se ha ido deteriorando el paso del tiempo. Primero, tras una polémica etapa al frente de la presidencia de la república (fue el primer presidente tras la caída del comunismo) y, posteriormente, por acusaciones como la de haber sido espía para los comunistas a cambio de suculentos pagos.

Críticas a un lado, treinta años atrás un Walesa libre de culpa fue capaz de movilizar a los obreros de los astilleros para hacer frente al Gobierno, protagonizando la "primera auténtica revolución de trabajadores de la historia europea", como ha calificado el historiador Adam Zamoyski, con la que paradójicamente se rechazó la impuesta "dictadura de los trabajadores".

La presión de las huelgas de agosto, con los astilleros y minas polacas en pie de guerra, propiciaron los acuerdos de Gdansk del 31 de agosto de 1980, donde se aceptó la creación de sindicatos libres en Polonia, algo que se materializaría el 17 de septiembre de ese año, cuando se fundó Solidaridad, un gran sindicato nacional e independiente del poder comunista con el que oponerse al régimen.

Treinta años después Solidaridad ya no representa el empuje de todo un país y sus 700.000 afiliados nada tiene que ver con aquellos diez millones de miembros con los que llegó a contar hace décadas, entre ellos gran parte de la actual plana política del país.

Mañana los actos de celebración del treinta aniversario de Solidaridad continuarán en Gdynia, donde se celebrará un solemne congreso de delegados del sindicato, con la asistencia del presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek; y de los principales dirigentes del país, incluyendo el primer ministro, Donald Tusk.

El 31 de agosto, el día de la firma de los acuerdos definitivos treinta años atrás, habrá un gran espectáculo audiovisual dedicado a Solidaridad.

Los actos tocarán a su fin el próximo 3 de septiembre en la localidad minera de Jastrzebie Zdrój (Silesia), donde en 1980 el comité de obreros en huelga, que representaba 56 minas y empresas de la región, firmó un acuerdo con las autoridades con el que se ponía fin a las protestas.

En principio, Lech Walesa no asistirá a ninguno de estos eventos aunque, como ha puntualizado el actual presidente de Solidaridad, Janusz Sniadek, "todavía hay un uno por ciento de posibilidades de que (Walesa) acabe saliendo en la foto".